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sábado, 21 de abril de 2012

EL SANEAMIENTO O LA ANIQUILACIÓN DE EEUU


EL SANEAMIENTO
Luis Bilbao
Periodista Argentino
Estados Unidos y la Unión Europea están articulando una nueva ofensiva global estratégica, análoga a la aplicada exitosamente desde los primeros años de los 1980. Conscientes de la gravedad de la crisis capitalista en el corazón mismo del sistema, los estrategas del imperialismo acometen el objetivo de sanear en profundidad el mecanismo trabado en la esperanza de reanudar la marcha. Por detrás hay una teoría y un plan, pese a marcados desacuerdos que dificultan su aplicación metódica.
Analogía no es identidad. Entonces había hegemonía neta en el mundo capitalista. Hoy no. La victoria expresada en la recomposición del G-20 en 1998 no alcanza para actuar de manera homogénea frente a la crisis.
Además, a diferencia del contraataque personificado por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, esta vez el concepto global alude sólo al carácter planetario del proyecto. Centra con exclusividad en la economía y la geopolítica, sin apoyo ni proyección deliberada y sistemática en la cultura y la religión, como fuera el caso de aquella estrategia abarcadora, luego reducida en su interpretación banal a clichés tales como “Consenso de Washington” y “neoliberalismo”.
¿Qué significa sanear el sistema? En último análisis, restaurar la tasa de ganancia y destruir la mercancía excedente. Eso supone suprimir las conquistas económicas y sociales obtenidas por las masas explotadas a lo largo del siglo XX (esto es, reducir el salario directo e indirecto de los trabajadores, llave maestra para restaurar la tasa de ganancia); imponer la baja de precios a las materias primas; recomponer el esquema de alianzas internacionales poniendo en caja a los países subordinados; alcanzar un quimérico “nuevo orden internacional” (dado por hecho tras la caída de la Unión Soviética y revelado a la vuelta de pocos años como formidable descontrol planetario); y, ante todo, detener la marcha de la revolución allí donde ésta asome, sea cual sea su naturaleza, si va contra el orden imperial y sus exigencias actuales.
Hay que agregar, para marcar la diferencia, la agudización sin precedentes de la crisis y, en consecuencia, de la lucha interimperialista por los mercados en la fase abruptamente declinante de la demanda.
Ajuste y guerra
En los 1980 las contradicciones intercapitalistas estaban sobredeterminadas por la existencia de la Unión Soviética y una avanzada revolucionaria antimperialista (derrota estadounidense en Vietnam, victoria insurgente en Angola, Mozambique y Cabo Verde, revolución en Granada y Nicaragua, derrocamiento del Sha en Irán). Hoy no hay un sector del mundo por fuera de las leyes del mercado. Por lo mismo, la crisis es global, se expresa con mayor agudeza en las economías más poderosas y es allí donde debe ser atacada.
Es lo que está a la vista en la Unión Europea y Estados Unidos. Aún no hay una respuesta social a la medida de la agresión de los planes de saneamiento. Pero grandes luchas están ya en marcha.
No obstante, lo que se manifiesta sin tapujos en Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España, Gran Bretaña y de manera apenas disimulada en Francia, Alemania y Estados Unidos, es decir, el choque frontal del gran capital con la clase trabajadora, no agota la estrategia de saneamiento. La invasión a Libia y la dinámica de aniquilación y ocupación contra Siria e Irán es el otro costado de aquella embestida global: la guerra. Se trata de destruir el valor, alimentar el complejo militar-industrial, someter pueblos y gobiernos rebeldes.
No se limita a Medio Oriente la política imperial que determina esta dinámica. El informe del pasado 6 de marzo ante la comisión de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes estadounidense del general Douglas Fraser, jefe del Comando Sur del ejército, más que provocación es anuncio, y atañe a América Latina. En Cuba, Venezuela, Bolivia y Haití, dijo Fraser, pueden presentarse “turbulencias geopolíticas”. Agregó el profeta que el Comando Sur continúa “tomando en serio la actividad iraní en la región y vigilando de cerca sus actividades”. E informó a los diputados que sus fuerzas están prontas para actuar, dado que las turbulencias previstas podrían “impactar sobre ciudadanos y militares estadounidenses en la región”.
Se los detiene o llevarán la guerra a todo el orbe; sin excluir sus propios países.
Condiciones
No habrá manera de frenar esta ofensiva global estratégica desde posiciones intermedias. Ahí está la lección de los 1980 y su colofón en los 1990. Por eso no yerra el Pentágono al preparar el Comando Sur para una agresión contra los países del Alba. A escala internacional, la contraparte estratégica del saneamiento capitalista es el socialismo del siglo XXI propuesto por el Alba. Las posiciones intermedias serán arrasadas.
Un conjunto de países de diferente rango en Europa, Asia, África y América Latina ensaya posiciones de relativa independencia respecto de los centros imperialistas. Ocurre que la mayoría de ellos integra el G-20 y se ha comprometido con la respuesta económica del gran capital. Esa dualidad tiene corta vida. La ofensiva, timoneada desde Washington y Bruselas la acortará aún más. Se agotó el recurso equívoco del keynesianismo, camuflado de “progresismo”. El nudo comienza a ahorcar. Uno de los extremos de la cuerda está en manos del gran capital transnacional. El otro, en las de los trabajadores. Para sobrevivir y dar batalla, es preciso ponerse de uno u otro lado sin ambigüedades. O dejarse morir, con pena y sin gloria.
Todos los gobiernos que resistan el acoso imperial se encontrarán de un modo u otro en las múltiples formas de frente único tejiéndose actualmente a escala mundial. Al límite, sin embargo, no hay bloque internacional, por poderoso que sea, capaz de sostener un gobierno bajo fuego que no tiene el apoyo de su propio pueblo. Y éste no se sustenta con políticas de ajuste dictadas por la exigencia inapelable del capital.
El autor es director de la revista América XXI
Tomado de http://www.psuv.org.ve/?p=31399, el 21.04.2012

martes, 10 de abril de 2012

LA GUERRA COMERCIAL DE EEUU HA COMENZADO


LA GLOBALIZACIÓN NO ES ÓBICE PARA GUERRAS COMERCIALES.
No me gustan artículos de allí (de China) que se venden en EEUU. Hay que producirlos aquí y venderlos allá”. Así dijo el otro día el amo de la Casa Blanca Barack Obama. El presidente no solo derrocha aforismos sino que confirma lo dicho con hechos.
Por su disposición acaba de ser fundado el Trade Enforcement Center. Sus funciones semejan las del Argus con mil ojos, que observará la violación de los intereses comerciales de EEUU en el mundo. En caso de que revele indicios de una postura incorrecta respecto a firmas estadounidenses en el exterior, notificará en seguida a la Casa Blanca. La respuesta de la administración de EEUU no tardará en manifestarse.
El fin de semana pasada la Organización Mundial del Comercio recibió una protesta más de EEUU contra los subsidios que la UE ofrece al consorcio aeronáutico EADS, que fabrica aviones tipo Airbus. En Washington ya se examina la cuestión de sanciones. Con anterioridad, a mediados de marzo, los actuales rivales, EEUU y la UE, así como Japón que se unió a ellos, presentaron a juicio de la OMC una queja contra China, relativa a la disminución de la venta de metales raros y a la venta de instalaciones para uso de energía solar por precios dumping. En este último caso los norteamericanos prescindieron de la asistencia de la OMC, imponiendo multas a los chinos.
Los intentos de la UE de obligar a las compañías aéreas por la polución de su atmósfera en el acto generaron una alianza espontánea antieuropea de casi treinta países. Pekín anunció su propósito de revisar el contrato para la compra de aviones Airbus. Moscú está dispuesto a anular licencias para el uso por los europeos del espacio aéreo ruso. Otros países afectados tampoco se proponen tolerar. El fantasma del proteccionismo cobra visos cada vez más nítidos. ¿Se trata de guerras comerciales como consecuencia de la crisis? “Es una consecuencia lógica de la crisis del sistema de libre comercio”, considera Boris Kagarlitski, director del Instituto de Globalización.
Se trata de la libertad para las corporaciones transnacionales que manipulan con precios y torrentes de productos en los mercados. La población de la mayoría de los países pierde a resultas de ello. Los gobiernos, por su parte, pierden gradualmente el control. Surge una situación de caos incontrolable, que vuelca en una guerra de todos contra todos. La única salida en este caso es el aumento del proteccionismo. Es un fenómeno objetivo y en ello no se puede hacer nada, es un método normal de recuperar la dirección del sistema económico mundial. Hoy el problema reside en que los gobiernos se niegan a reconocer el proteccionismo como un rumbo necesario y correcto. Y físicamente no pueden practicar ningún otro rumbo. Por eso aplican su política proteccionista a la chita callando y pretenden sorprender a otros con las manos en la masa. El virus de un aislamiento oculto tras el advenimiento de la crisis de 2009 comenzó a penetrar en la UE. De suyo se entiende que en forma de “una medida obligada de respuesta”. Nicolas Sarkozy, en plena polémica electoral, conminó el otro día con medidas prohibitorias y boicot incluso a sus colegas por la línea de la UE.
Los expertos comerciales británicos y helvéticos del “centro cerebral” Global Trade Alert confirmaron la tendencia que se perfila. En 2012 las medidas proteccionistas, según sus cálculos, han superado tres veces los pasos encaminados a la liberalización de los mercados.
10.04.2012                                                                                                                       
  29 DE DICIEMBRE DE 2014

Las burbujas artificiales creadas por EE.UU., la quiebra, la flexibilización cuantitativa, los precios internacionales desajustados, "La Generación del Pañal", "La Ciudad Transparente", las hipotecas basuras, la crisis del petroleo, recompra de acciones, "cortarle la luz a Venezuela" y las Predicciones para el 2015:
1.- 4ta FLEXIBILIZACIÓN CUANTITATIVA.
2.- RELENTIZACIÓN Y DESPLOME DEL PIB MUNDIAL.
3.- REPUNTE DE LOS INCUMPLIMIENTOS CREDITICIOS.
4.- RECAPITALIZACIONES INTERNAS.
5.- POSIBLE SALIDA DE GRECIA DEL EURO.
6.- FIN DE LA EGEMONÍA DEL DÓLAR.
7.- AUGE DEL ORO Y DE LA PLATA FÍSICO.


30 DE DICIEMBRE DE 2014.
                                                                                                                                        

domingo, 8 de abril de 2012

LA DIALÉCTICA Y EL MARXISMO


El primer aspecto que impone un enfoque dialéctico es que hay una diferencia entre esencia (verdad de las relaciones de explotación) y apariencia (forma en que se manifiestan), que moldea todo el sistema capitalista, relacionada con el carácter aparentemente "libre" de las relaciones de explotación económicas. En este sentido, Karel Kosik iniciaba hace muchas décadas su gran obra "Dialéctica de lo Concreto" afirmando que la dialéctica trata de la "cosa misma" pero hay que llegar a ella a través de un rodeo, destruyendo el mundo de la "pseudoconcreción" es decir toda una serie de prácticas que esconden la esencia de las relaciones sociales capitalistas, presentando como transparentes sus apariencias inmediatas, sacralizadas por el sentido común.
Desde este punto de vista, la dialéctica en el marxismo no se limita a un método de exposición progresivo de los contenidos en el cual los conceptos se van complejizando y reordenando a medida que se llega a una composición creciente de una totalidad. Para poder hacer esto es necesario un punto de partida dialéctico para la investigación (diferencia entre esencia y apariencia, de la que se deriva la necesidad de la ciencia) y a su vez una concepción sobre las relaciones entre la teoría científica y la práctica revolucionaria, en la cual la centralidad de este concepto filosófico-político moldea lo demás.
Creo que en cuanto al lugar de la dialéctica dentro del propio cuerpo teórico del marxismo las discusiones que se pueden hacer son relativamente limitadas, porque tiene mucho peso y los detractores del enfoque dialéctico se han visto obligados a retroceder hasta Spinoza o Kant o Galileo. Pero hay más debate en cuanto a las posibilidades de plantear la dialéctica materialista como base para una concepción (laica) del mundo. Labriola, seguido en esto por Gramsci, planteaba que "la filosofía de la praxis" era una concepción independiente de corrientes como la de Spencer, etc., al mismo tiempo que veía el marxismo como una teoría que "naturalizaba" la historia así como en otros ámbitos las ciencias habían ido estableciendo explicaciones materialistas y racionales de procesos que antes se consideraban originados por causas externas (divinas), en una relación que estableció asimismo Engels entre el marxismo y el desarrollo de las ciencias de la segunda mitad del siglo XIX. De esta forma, el marxismo (dialéctica incluida) queda ubicado como parte de un proceso de secularización, modernización y progresión de los desarrollos de las ciencias. Desde este ángulo, la apuesta de Engels tenía dos aspectos, ligar los descubrimientos del marxismo a los de las ciencias de su tiempo y fundamentar la necesidad de una sistematización desde el punto de vista de la teoría de los desarrollos de las distintas ciencias. Ambas cosas que la sociedad capitalista impidió precisamente por su lucha implacable contra el marxismo, en la cual su estrategia privilegiada es negarle carácter científico y separar "ciencia" (conservadora) de "ideología" (subversiva).
Si bien en la URSS antes de la burocratización se intentó retomar el programa de Engels (siguiendo en realidad un programa de trabajo planteado por Lenin) por lo que pude leer de la compilación de artículos de Deborin y el debate entre dialécticos y mecanicistas, que comentamos acá, Deborin defendió el enfoque de Engels sin desarrollarlo, es decir no dio fundamentos concretos de las proximidades entre los desarrollos de las ciencias y la dialéctica, con lo que quedamos más o menos en la misma y el aparato estatal soviético se dedicó a fundar una nueva escolástica que degradó el marxismo.
En este marco, se dieron movimientos diversos: vuelta a Marx, vuelta a Hegel, vuelta a Kant, etc., y se desarrollaron dentro y fuera del marxismo distintas posiciones sobre la cuestión de la dialéctica que Mihailo Markovic resumía del siguiente modo:
Existen tres concepciones de la dialéctica que en mi opinión deben desecharse:
a. La dialéctica como doctrina ontológica acrítica de las leyes universales de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento humano.
b. El otro extremo: total escepticismo respecto de las posibilidades de existencia de todo principio metodológico general o de supuestos teóricos sobre el mundo humano como totalidad.
c. Una especificación de la dialéctica tan estrecha que la reduce a una teoría y métodos especiales relativos únicamente a la historia humana, y que le niega posibilidad de aplicación a la naturaleza y a las ciencias naturales. (Dialéctica de la praxis, 1968).
La a. corresponde al stalinismo y sus "manuales" de filosofía. La b. abarca un amplio espectro de posiciones, científicos de profesión (Markovic pensaba en ellos principalmente), corrientes irracionalistas, post y también academicistas que, permeadas del "giro lingüístico" se cierran sobre los discursos y pierden su relación con la realidad como fundamento de hacer algún tipo de ciencia. La c. a posiciones como la de Lukács y Sartre (en cierta forma Gramsci se ubica en un espectro parecido, pero su posición se parece más a la de Markovic que a la de Lukács).
Creo que en la actualidad prima el punto de vista englobado en b. De hecho en las facultades se enseña en la carrera de filosofía que el de la ciencia es un discurso similar al de la religión y tiene muchísimo peso el enfoque "lingüístico" de lo que es la verdad científica, etc.
Contra este punto de vista predominante, cabe reivindicar un marxismo dialéctico en el que este componente (la dialéctica) se expresa a varios niveles: crítica del fetichismo y la pseudoconcreción de la sociedad burguesa, centralidad de la praxis como subversión de la vieja concepción de lo que es la filosofía, método de exposición y progresión de conceptos y contenidos hacia una totalidad, fundamentos de una concepción laica del mundo. En los aspectos en que esto depende directamente del cuerpo teórico del marxismo, los avances son más claros y palpables. En los que depende de la confluencia del marxismo con disciplinas controladas por la burguesía, es más difícil. Creo que en parte es por eso que no existe (y por el momento no podría existir) un Anti-Dühring del siglo XXI, en la justa medida de exposición metódica que puede atribuírsele (no deja de ser una obra polémica).
Omar Montilla, Choroní, Edo. Aragua, VENEZUELA