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jueves, 18 de diciembre de 2014

EL VERDADERO ROSTRO DEL GOBIERNO COLOMBIANO


A pesar de la resolución de la FARC en cuanto al cese unilateral de las hostilidades en forma indefinida, el Presidente Santos demoró en reaccionar (quizá necesitó la autorización de EEUU) para indicar que NO CESARÁ EN LA ACTIVIDAD MILITAR DE COLOMBIA Y QUE NO ACEPTA LA VEEDURÍA DE UNASUR, CELAC, EL CICR y el Frente Amplio por la Paz, tal como se observa del comunicado del Presidente de Colombia:

"El día de ayer las FARC anunciaron que el 20 de diciembre iniciarán un cese unilateral al fuego y a las hostilidades por tiempo indefinido. El Gobierno Nacional valora en toda su dimensión esa decisión, que va en la dirección correcta, y quiere hacer las siguientes observaciones:

• Este es un buen inicio para un proceso de desescalamiento de las hostilidades en el territorio nacional que desemboque, si llegamos a un Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto, en un cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo con su debida verificación, en concordancia con la agenda del Acuerdo General de 2012. A este paso inicial se le deben sumar, a la mayor brevedad posible, las medidas de desescalamiento que se han venido discutiendo en La Habana.

El Gobierno evaluará el cumplimiento de esta decisión por parte de las FARC. El país no puede ni quiere repetir experiencias del pasado, en las que anuncios de cese al fuego sólo fueron cumplidos parcialmente. Toda actividad armada y toda amenaza contra la población civil debe cesar.

La exigencia de verificación para el cese unilateral es una condición que el Gobierno no acepta. Estamos dispuestos a iniciar la discusión sobre el tema de verificación para el eventual cese bilateral y definitivo cuando se dé inicio formalmente a la discusión del punto 3 de “Fin del conflicto”.

• En todo caso –y que esto quede muy claro- el Gobierno continuará cumpliendo con su indeclinable deber constitucional de garantizar y proteger los derechos de los colombianos.

Bogotá, Casa de Nariño, diciembre 18 de 2014" (subrayado y resalto nuestros) (1).

De esta reacción se pone en evidencia la doble moral del Gobierno de Clombia: por una parte aplaude el inicio del "cese de hostilidades entre Cuba y EEUU", pero en cuanto se trata de acelerar el cese de hostilidades en Colombia, lo impide y le pone condicionamientos, renunciando a poner fian a las hostilidades.

Esta posición no deberería ser sorpresa para nadie. Hay que recordar que el Gobierno Colombiano esta contralado por el de EEUU desde el momento en que suscribió una serie de convenios que autorizaron la instalación de las Bases Militares de EEUU en territorio Colombiano desde dónde la Casa Blanca ejecuta las acciones desestabilizadoras contra Venezuela a través de la guerra económica.

Para adelantar las acciones propias de la Guerra Económica contra Venezuela, EEUU se vale de la delincuencia organizada colombiana y en ese sentido resulta favorable tener desplegado al ejercito colombiano en la presunta lucha contra la guerrilla y el narcotráfico. Desactivar el ejercito colombiano implicaría un cambio del "terreno de batalla" durante la ejecución de las acciones de guerra que, hasta el momento, parecieran estar favoreciendo la fuerza invasora Norteamericana.

En este sentido es que el Gobierno Venezolano no debe ser indulgente en su discurso y mucho menos en sus acciones: es impostergable evitar el avance del enemigo, aunque ello implique cierre de fronteras.

 

(1) Tomado de http://www.telesurtv.net/news/Colombia-Gobierno-no-cesara-hostilidades-pese-a-anuncio-de-FARC-20141218-0033.html el 18/12/2014

martes, 16 de diciembre de 2014

EL DÓLAR PARALELO Y LAS MAFIAS DETRÁS DE ÉL





Desenmarañando el Dólar Paralelo
Juan Carlos Valdez - www.aporrea.org
15/12/14 - www.aporrea.org/contraloria/a199815.html





El dólar paralelo en Venezuela es, desde hace algunos años, una referencia para la fijación de precios de bienes y servicios; y desde su aparición (más que desde su aparición, desde su publicación) ha tenido un comportamiento progresivo al alza, con raras excepciones. Siendo así, es obvio que este dólar ha influido de manera significativa en la actual inflación que padecemos los venezolanos ¿Pero de dónde sale este dólar? ¿Cómo y quién lo calcula? ¿A quiénes beneficia realmente? En este artículo trataré de desenmarañar la madeja compleja que está detrás del famoso Dólar Paralelo.
  Desde que comenzaron a publicar por internet este tipo de dólar, se supo que proviene de las transacciones cambiarias que realizan las casas de cambio colombianas que se encuentran en la frontera colombo-venezolana, fundamentalmente en Cúcuta. Su precio no obedece a la oferta y la demanda de dólares en Venezuela, sino a una fijación arbitraria del valor del Bolívar respecto al peso colombiano, como lo explicaba Juan Carlos Tanus, director de la Asociación de colombianos y colombianas en Venezuela, en un artículo publicado en su oportunidad por Aporrea. Comentaba Tanus: “…en la frontera hay mafias que controlan el precio del bolívar, disminuyen o aumentan su valor dependiendo del costo de transporte y de la mercancía...” en esa última parte, Tanus, hacía referencia al transporte y la mercancía del contrabando de extracción. Vale decir, las mafias que controlan en Colombia el contrabando de extracción, controlan las casas de cambio en la frontera. En este mismo orden de ideas, el economista y abogado colombiano, experto en el tema fronterizo, Daniel Libreros Caicedo, explica que “la perversión cambiaria tan pronunciada sucede por especulación, porque las casas de cambio fronterizas establecen una hinchazón artificial que les permite capturar más ganancia por contrabando.”. Luis Vicente León, director de Datanálisis, en un artículo publicado en la página Prodavinci.com, el 8 de diciembre de 2014, hablando sobre el dólar paralelo dijo: “Además, el referente que se ha estado utilizando como guía para las operaciones paralelas es el precio del dólar en la frontera. Hay que decir que las operaciones que se llevan a cabo en las regiones fronterizas son marginales, así que son incapaces de representar verdaderamente el mercado paralelo.” Antes de eso, Luis Vicente León había dicho también: “Al no haber un mercado de divisas abierto y transparente, existe una enorme distorsión del mercado cambiario. Pero a eso hay que añadirle la manipulación de las cifras que ponen en marcha los interesados en que el dólar negro suba y suba.”. Quiero aclarar que la referencia de la que hace mención el director de Datanálisis, no es del dólar en la frontera,  sino del “Bolívar” en la frontera, como veremos más adelante.
Expertos en materia monetaria coinciden en que no hay una teoría detrás del dólar paralelo, porque no hay marcadores macroeconómicos que lo expliquen. En este punto podemos afirmar entonces, que el dólar paralelo es una ficción, en el entendido que no responde a ninguna ley económica sino a la voluntad delictiva de grupos mafiosos colombianos en concordancia con grupos desestabilizadores venezolanos, como iré explicando. Ese dólar paralelo es fruto de la delincuencia organizada.
¿Cómo se calcula?
Según la misma gente que opera la página web DólarToday, la forma de calcular el dólar paralelo es la siguiente:
“La fórmula para el cambio fronterizo en Cúcuta es bastante simple, solo tomamos la cantidad de Pesos Colombianos que nos piden por un Dolar (según el cambio oficial del Peso/Dolar en Colombia) y lo dividimos por la cantidad de Pesos que recibimos a cambio de un Bolívar fuerte (dato este provisto por las casas de cambio en Cúcuta).” (Fuente: https://dolartoday.com/precio/).
Hagamos un ejercicio para ilustrarlo mejor:
El día 13 de diciembre de 2014, las casas de cambio en Cúcuta compraban cada  Bolívar por 14.10 Pesos. (Debemos destacar que según el Banco de la República, que viene siendo el Banco Central de Colombia, el cambio Bolívar/Pesos, era de 201, 87 pesos por cada Bolívar). Ese mismo día podíamos obtener un Dólar Americano por 2.405,31 Pesos, por lo tanto, con solo aplicar la siguiente fórmula podemos obtener el valor del dólar paralelo para ese día: 

2.405,31 PesosCOL
_____________________   =   BsF.  170,58 por Dolar
14.10 PesosCOL (BsF. 1,00)”

Pero resulta que para ese día, la página de DolarToday tenía publicado el dólar paralelo en 179,08 Bolívares. Esto ocurre por la forma que ellos (la gente de DolarToday) realizan sus cálculos del dólar paralelo; dicho por ellos mismos:
“…pero dependiendo de la operación (efectivo o transferencia) debe agregar (o restar) al TRM un pequeño porcentaje. Para operaciones en EFECTIVO debe restar entre un 3-5% al TRM vigente (esto varía dependiendo de la casa de cambio y/o temporada) y para TRANSFERENCIAS debe agregar entre un 1-5% (esto depende del banco, la casa de cambio y temporada). La fórmula utilizada por DolarToday asume una operación de TRANSFERENCIA y es la que usted verá reflejada en nuestro calculo, por este motivo, cuando usted divide el TRM VIGENTE entre el cambio Peso/Bolivar ve otro monto.” (Fuente: https://dolartoday.com/precio/). Al hacer el cálculo podremos constatar que la gente de DólarToday siempre le agrega un 5% al cálculo original.
Entonces, como ya vimos, para el cálculo del dólar paralelo utilizan, como dividendo, el valor del dólar oficial publicado por el banco central colombiano, y utilizan, como divisor, el valor que le dan al Bolívar las casas de cambio en Cúcuta. ¿Por qué no utilizan el valor del Bolívar respecto al peso, publicado por el banco central de Colombia? Hagamos el cálculo con ese valor a ver qué pasa:  
  
2.405,31 PesosCOL
_____________________   =   BsF.  11,9 por Dólar
201,87 PesosCOL (BsF. 1,00)”

¡Fíjense pues! Nos da un valor similar al dólar  del Sicad 1.
¿Por qué ocurren estas distorsiones y a quiénes beneficia?
Como ya dijimos, en la frontera colombo-venezolana, el valor del Bolívar lo determinan las casas de cambio de esa zona, cuyos propietarios dominan además el contrabando de los bienes que sacan ilegalmente de Venezuela. Para esas mafias es necesario comprar un bolívar barato ya que de esa manera obtienen más bolívares por pesos puesto que ellos pagan todo lo que implica el contrabando, en bolívares. Para esas mafias no es negocio comprar dólares para cambiar en bolívares, porque ellos tendrían que comprar el dólar al precio oficial de Colombia y al dividir lo que pagarían por ese dólar oficial entre lo que obtendrían en bolívares en el mercado negro, les saldría el bolívar al mismo precio que ellos lo compran en Cúcuta. Lo que es lógico, ya que la base del cálculo del dólar paralelo respecto al Bolívar está determinada por el valor que las casas de cambio le dan al Bolívar. De manera que queda claro que el negocio de las mafias colombianas que dominan la frontera no es el de comprar dólares para cambiar en bolívares, ya que ella fijan el precio del Bolívar de conformidad con sus intereses; que como ya dijimos, es el de pagar poco por los bolívares que les venden para poder comprar más mercancía de contrabando.
Colombia es el único país que acepta bolívares directamente para cambiar por su moneda nacional. Es decir, los venezolanos no necesitamos cambiar los bolívares en dólares para comprar pesos colombianos. Pero el Gobierno Colombiano permite que las casas de cambio determinen el precio al que comprarán el bolívar, aun cuando el banco central colombiano fija un precio oficial de cambio de la moneda venezolana respecto al peso colombiano. Por ejemplo, para el 13 de diciembre de 2014, el cambio oficial del bolívar respecto al peso era de 201, 87 pesos por cada Bolívar y las casas de cambio en la frontera pagaban sólo 14,10 pesos por Bolívar. Cabe preguntarse: ¿Qué pasa con esa diferencia entre el valor oficial del Bolívar y el valor por la que lo compran las casas de cambio? ¿Quiénes se quedan con esa diferencia? ¿Pudiera ser eso un excedente a favor de los contrabandistas también? De ser así, para las mafias contrabandistas colombianas, la fijación discrecional del valor del Bolívar es un asunto de ganar-ganar.
Bueno ya sabemos que no son las mafias colombianas las creadoras del dólar paralelo, sólo que a raíz de la actividad “legal” de los mafiosos colombianos (me refiero a la de fijar el valor del Bolívar a través de sus casas de cambio), surgió otra mafia que tiene dos propósitos fundamentales; el primero es desestabilizar la economía venezolana y la segunda, y para ellos la principal, obtener con esa actividad desestabilizadora, fabulosas ganancias económicas. Esta mafia está conformada por personas que tienen importantes cantidades de dólares fuera de Venezuela y que además, muchas de ellas siguen recibiendo dólares baratos por del Gobierno Venezolano. En este grupo hay grandes comerciantes y banqueros: Estos mafiosos conociendo lo que ocurre en la frontera, idearon esa forma perversa de crear un “dólar paralelo” con un cálculo sencillo. Su primer objetivo fue el de posicionar su producto (el Dólar Paralelo) en el mercado venezolano. La forma más segura era el internet, además que era evidente el uso importante y creciente que le da a este instrumento comunicacional, la clase media y media alta venezolana que son, buena parte de ellos, pequeños y medianos comerciantes bombardeados a diario por una campaña sicológica que los colocó en un estado de incertidumbre y de miedo, permitía que internet fue el mejor medio para encubrirse y a la vez hacer el trabajo publicitario. Otro elemento que alimentó el caldo de cultivo para el crecimiento de esa perversión llamada dólar paralelo, fueron las fallas en la asignación de divisas y sobre todo en la supervisión respecto a la asignación y su destino. Entonces lanzan su campaña a través de páginas como Lechuga Verde, y otras hasta llegar a DolarToday. Cabe destacar en este punto que se develó recientemente que los que trabajan en esta página, lo hacen desde un apartamento, propiedad del banquero prófugo Eligio Cedeño, ubicado en Miami. Lo cual confirma lo que hemos dicho acerca de quiénes integran esa mafia.
Una vez que logran que en el imaginario colectivo venezolano se tome ese dólar como el que suple la carencia de dólares oficiales, comienzan a vender los dólares que obtuvieron muy baratos a precio de ese fulano “Dólar Paralelo” con lo cual multiplicaron significativamente su patrimonio en bolívares y protegieron esas ganancias comprar bienes inmuebles a granel, por supuesto afectando los precios en el mercado inmobiliario; no sin antes haber influido en la fijación de casi todos precios de bienes y servicios esenciales con la creencia que ese es el precio “verdadero” del dólar respecto al Bolívar, y en un país donde las importaciones de bienes y de materias primas son enormes ese elemento sicológico juega un papel fundamental en la fijación de precios –bueno, en la economía, el aspecto sicológico siempre es determinante, y eso lo saben los enemigos del pueblo-.
Prueba irrefutable que ese dólar paralelo no guarda ninguna relación con el juego de la oferta y la demanda de dólares, es que según una declaración de Francisco Ibarra, director de la firma de consultores Econométrica; en una entrevista que le hicieran para el Nuevo Herald, si el Gobierno venezolano decidiera unificar el tipo de cambio, este año,  a una tasa de 40 Bs por dólar, la demanda total de dólares la pudiera cubrir con unos 15 mil millones de dólares, lo cual en teoría, lanzaría al piso el dólar paralelo. Pero resulta que en el 2012, el Gobierno erogó 59 mil millones de dólares y el “dólar paralelo” subió. Es decir, el Gobierno inundó el mercado de dólares y aun así el dólar paralelo subió.
En síntesis, el dólar paralelo fue una creación perversa de enemigos de los venezolanos a quienes no les importa destruir nuestra economía mientras puedan asegurarse fabulosos ganancias, además con la esperanza de volver al país para terminar de saquearlo, si la oposición retoma el poder político.
Posibles soluciones:
Ya está claro que la base de ese castillo de naipes es la facultad que tienen las casas de cambio colombianas para fijar el precio del Bolívar. Si es cierto que las pérdidas del lado colombiano se calculan en unos 330 millones de dólares aproximadamente; del lado venezolano las pérdidas están por el orden de los 5000 millones de dólares al año.
Es evidente que el Gobierno Colombiano está al tanto de esa situación y si de verdad quisiera ayudarnos a combatir el contrabando de extracción y contribuir a sanear la economía de ambos países, obligaría a las casas de cambio a pagar el Bolívar al cambio establecido por el banco central de ese país. Eso colocaría en terapia intensiva al contrabando y destruiría la base de cálculo del dólar paralelo. Así se le cae la fachada seudotécnica en el cálculo del dólar paralelo. Desaparecería, por lo menos, ese tipo de dólar paralelo.
Pero esperar ese acto de buena fe del Gobierno colombiano es a mi juicio, algo ingenuo de nuestra parte, ya que el diferencial en las pérdidas que experimentan ambos países está muy a favor del vecino país, ya que ellos pierden 330 millones de dólares, pero le ingresa 5000 millones de dólares en bienes subsidiados por todos los venezolanos. Vale decir, Todos los venezolanos mantenemos a la mayoría de la población fronteriza que está ubicada en territorio colombiano. ¿Para qué el Gobierno colombiano va a hacer algo para evitar eso? Mientras seamos nosotros quienes le mantenemos a su gente en la frontera, ellos se quitan ese peso. En todo caso esa solución, si bien colocaría el contrabando en terapia intensiva, y asesinaría al  Dólar Paralelo que conocemos hoy; al tener Venezuela control de cambio, los dolaresmaníacos se irían a Colombia a cambiar bolívares por pesos y luego comprar dólares allá  que les terminaría costando igual que si los compraran en el mercado oficial venezolano; pero como en Colombia no hay control de cambio y los bolívares que se cambian en Colombia ésta se los cambia al Banco Central de Venezuela por dólares, se convertiría eso en una fuga legal de dólares en perjuicio de nuestras reservas internacionales. De manera que la solución de nuestra parte estaría en eliminar ese convenio, y el colombiano que quiera contrabandear, tendrá que hacerlo en dólares, o por lo menos tendrán que adquirir dólares a precio oficial en su país y cambiarlos aquí en Venezuela por bolívares. Ahí muere el contrabando (de bienes, porque el de combustible es más difícil por lo barato que se vende aquí) y muere también el dólar paralelo.
Este es un tema complejo y quedan muchas aristas que podemos analizar, pero creo que hemos tocado la médula del problema para que nuestro pueblo lo entienda, y quienes se vayan a guiar por ese tipo de dólar sepan de dónde sale, a quienes beneficia y sobre todo cuándo nos perjudica a todos los venezolanos. Si les queda un ápice de amor a la patria, no seguirán el juego del Dólar Paralelo

miércoles, 5 de junio de 2013

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE Y ALCALÁ

RESUMEN SUCINTO DE LA VIDA DEL GENERAL ANTONIO JOSÉ DE SUCRE Y ALCALÁ

Nace en Cumaná, C. G. de Venezuela,Imperio Español; actual estado Sucre, Venezuela; el 03 de febrero de 1795 y muere en las Montañas de Berruecos, Arboleda; Colombia, el 04 de junio de 1830.
Era hijo del militar Vicente Sucre y de doña Manuela de Alcalá. Antonio José fue el quinto de los nueve hijos del primer matrimonio de don Vicente, otros nueve fueron el fruto de su segundo matrimonio.
Fue un político, estadista y militar venezolano, prócer de la independencia americana, así como presidente de Bolivia, Gobernador de Perú, General en Jefe del Ejército de la Gran Colombia Comandante del Ejército del Sur. Era hijo de una familia acomodada de tradición militar, siendo su padre coronel del Ejército Patriota.
Es considerado como uno de los militares más completos entre los próceres de la independencia sudamericana.
Recibió su primera educación en la capital de Caracas. En el año de 1802, principió sus estudios en Matemática para seguir la carrera de ingeniero.
Empezada la revolución se dedicó a esta rama y mostró desde los primeros días una aplicación y una inteligencia que lo hicieron sobresalir entre sus compañeros. Muy pronto empezó la guerra, desde luego el General Sucre salió a campaña. Sirvió a las órdenes del General Miranda con distinción en los años 1811 y 1812. Cuando los Generales Mariño, Piar, Bermúdez y Valdez emprendieron la reconquista de su patria, en el año de 1813, por la parte oriental, el joven Sucre les acompañó a una empresa la más atrevida y temeraria. Apenas un puñado de valientes, que no pasaban de cientos, intentaron y lograron la libertad de tres provincias.
Sucre siempre se distinguía por su infatigable actividad, por su inteligencia y por su valor. En los célebres campos de Maturín y Cumaná se encontraba de ordinario al lado de los más audaces, rompiendo las filas enemigas, destrozando ejércitos contrarios con tres o cuatro compañías de voluntarios que componían todas nuestras fuerzas. La Grecia no ofrece prodigios mayores.
Quinientos paisanos armados, mandados por el intrépido Piar, destrozaron ocho mil españoles en tres combates en campo raso. El General Sucre era uno de los que se distinguían en medio de estos héroes.
El General Sucre sirvió al Estado Mayor General del Ejército de Oriente desde el año de 1814 hasta 1817, siempre con aquel celo, talento y conocimientos que los han distinguido tanto. El era el alma del ejército en que servía. El metodizaba todo; él lo dirigía todo, más, con esa modestia, con esa gracia, con que hermosa cuanto ejecuta. En medio de las combustiones que necesariamente nacen de la guerra y de la revolución, el General Sucre se hallaba frecuentemente demediador, de consejo, de guía, sin perder nunca de vista la buena causa y el buen camino. El era el azote del desorden y, sin embargo, el amigo de todos.
Su adhesión al Libertador y al Gobierno lo ponían a menudo en posiciones difíciles, cuando los partidos domésticos encendían los espíritus. El General Sucre quedaba en la tempestad semejante a una roca, combatida por las olas, clavando los ojos en la patria, en la justicia y sin perder, no obstante, el aprecio y el amor de los que combatía.
Después de la batalla de Boyacá, el General Sucre fue nombrado Jefe del Estado Mayor General Libertador, cuyo destino desempeñó con su asombrosa actividad. En esta capacidad, asociado al General Briceño y Coronel Pérez, negoció el armisticio y regularización de la guerra con el General Morillo en el año de 1820. Este tratado es digno del alma del General Sucre: la benignidad, la clemencia, el genio de la beneficencia lo dictaron; él será eterno como el más bello monumento de la piedad aplicada a la guerra; él será eterno como el nombre del vencedor de Ayacucho.
Luego fue destinado desde Bogotá, a mandar la división de tropas que el Gobierno de Colombia puso a sus órdenes para auxiliar a Guayaquil que se había insurreccionado contra el Gobierno español. Allí Sucre desplegó su genio conciliador, cortés, activo, audaz.
Dos derrotas consecutivas pusieron a Guayaquil al lado del abismo. Todo estaba perdido en aquella época: nadie esperaba salud, sino en un prodigio de la buena suerte. Pero el General Sucre se hallaba en Guayaquil, y bastaba su presencia para hacerlo todo. El pueblo deseaba librarse de la esclavitud: el General Sucre, pues, dirigió este noble deseo con acierto y con gloria. Triunfa en Yaguachi, y libró así a Guayaquil.
Después un nuevo ejército se presentó en las puertas de esta misma ciudad, vencedor y muy fuerte. El General Sucre lo conjuró, lo rechazó sin combatir. Su política logró lo que sus armas no habrían alcanzado. La destreza del General Sucre obtuvo un armisticio del General español, que en realidad era una victoria.
Gran parte de la batalla de Pichincha se debe a esta hábil negociación; porque sin ella, aquella célebre jornada no habría tenido lugar, todo habría sucumbido entonces, no teniendo a su disposición el General Sucre medios de resistencia.
El General Sucre formó, en fin, un ejército respetable durante aquel armisticio con las tropas que levantó en el país, las que recibió del Gobierno de Colombia y con la división del General Santa Cruz que obtuvo del Protector del Perú, por resultado de su incansable perseverancia en solicitar por todas partes enemigos a los españoles poseedores de Quito.
La Campaña terminó la guerra del Sur de Colombia, fue dirigida y mandada en persona por el General Sucre; en ella mostró sus talentos y virtudes militares; superó dificultades que parecían invencibles; la naturaleza le ofrecía obstáculos, privaciones y penas durísimas; mas a todo sabía remediar su genio fecundo. La batalla de Pichincha consumó la obra de su celo, de su sagacidad y de su valor. Entonces fue nombrado, en premio de sus servicios, general de división e Intendente del Departamento de Quito. Aquellos pueblos veían en él su Libertador, su amigo; se mostraban más satisfechos del jefe que les era destinado, que de la libertad misma que recibían en sus manos. El bien dura poco, bien pronto lo perdieron.
La pertinaz ciudad de Pasto se subleva poco después de la capitulación que les concedió el Libertador, con una generosidad sin ejemplo en la guerra. La de Ayacucho, que acabamos de ver con asombro, no era comparable. Sin embargo, este pueblo ingrato y pérfido obligó al General Sucre a marchar contra él, a la cabeza de unos batallones y escuadrones de la guardia colombiana. Los abismos, los torrentes, los escarpados precipicios de Pasto fueron franqueados por los invencibles de Colombia. El General Sucre los guiaba, y Pasto fue nuevamente reducido al deber.
El General Sucre, bien pronto, fue destinado a una doble misión militar y diplomática cerca de este gobierno, cuyo objeto era hallarse al lado del Presidente de la República para intervenir en la ejecución de las operaciones de las tropas colombianas auxiliares del Perú. Apenas llegó a esta capital, que el gobierno del Perú le instó, repetida y fuertemente, para que tomase el mando del ejército unido; él se denegó a ello, siguiendo su deber y su propia moderación hasta que la aproximación del enemigo con fuerzas muy superiores convirtió la aceptación del mando en una honrosa obligación.
Todo estaba en desorden: todo iba a sucumbir sin un jefe militar que pusiese en defensa la plaza del Callao, con las fuerzas que ocupaban la capital. El General Sucre tomó, a su pesar, el mando.
El Congreso, que había sido ultrajado por el Presidente Riva-Agüero, depuso a este magistrado luego que entró en el Callao, y autorizó al General Sucre para que obrase militar y políticamente como Jefe Supremo. Las circunstancias eran terribles, urgentísimas: no había que vacilar, sino obrar con decisión.
El General Sucre renunció, sin embargo, el mando que le confería el Congreso, el que siempre insistía con mayor ardor en el mismo empeño, como que era el único hombre que podía salvar la patria en aquel conflicto tan tremendo. El Callao encerraba la caja de Pandora, y al mismo tiempo era el caos. El enemigo estaba a las puertas con fuerzas dobles: la plaza no estaba preparada para un sitio: los cuerpos del ejército que la guarnecían eran de diferentes estados, de diferentes partidos; el Congreso y el Poder Ejecutivo luchaban de mano armada; todo el mundo mandaba en aquel lugar de confusión, y al parecer el General Sucre era responsable de todo. El, pues, tomó la resolución de defenderla plaza, con tal que las autoridades supremas la evacuasen, como ya se había determinado de antemano por parte del Congreso y del Poder Ejecutivo. Aconsejó a ambos cuerpos que se entendiesen y transigiesen sus diferencias en Trujillo, que era el lugar designado para su residencia.
El General Sucre tenía órdenes positivas de su Gobierno de sostener al Perú, pero de abstenerse de interferir en sus diferencias intestinas; esta fue su conducta invariable, observando religiosamente sus instrucciones. Por lo mismo, ambos partidos se quejaban de indiferencia, de indolencia, de apatía por parte del General de Colombia, que si había tomado el mando militar había sido con suma repugnancia y sólo por complacer a las autoridades peruanas; pero bien resuelto a no ejercer otro mando que el estrictamente militar.Tal fue su comportamiento en medio de tan difíciles circunstancias. El Perú puede decir si la verdad dicta estas líneas.
Las operaciones del General Santa Cruz en el Alto Perú habían empezado con buen suceso y esperanzas probables. El General Sucre había recibido órdenes de embarcarse con cuatro mil hombres de las tropas aliadas hacia aquella parte.
En efecto dirige su marcha con tres mil colombianos y chilenos; desembarca en el puerto de Quilca, y toma la ciudad de Arequipa. Abre sus comunicaciones con el General Santa Cruz que se hallaba en el Alto Perú; a pesar de no recibir demanda alguna de dicho General, de auxilios, dispone todo para obrar inmediatamente contra el enemigo común. Sus tropas habían llegado muy estropeadas, como todas las que hacen la misma navegación; los caballo y bagajes, había costado una inmensa dificultad obtenerlos; las tropas de Chile se hallaban desnudas, y debieron vestirse antes de emprender una campaña rigurosa. Sin embargo, todo se ejecutó en pocas semanas. Ya la división del General Sucre había recibido parte del General Santa Cruz, que la llamaba en su auxilio, y algunas horas después de la recepción de este parte estaba enmarcha, cuando se recibió el triste anuncio de la disolución de la mayor parte de la división peruana en las inmediaciones del Desaguadero. Por entonces todo cambia de aspecto. Era, pues, indispensable mudar el plan. El General Sucre tuvo una entrevista con el General Santa Cruz en Monquegua, y allí combinaron sus ulteriores operaciones. La división que mandaba el General Sucre vino a Pisco y de allí pasó, por orden del Libertador, a Supe para oponerse a los planes de Riva-Agüero que obraba de concierto con los españoles.
En estas circunstancias el General Sucre instó al Libertador porque le permitiese ir a tomar el valle de Jauja con las tropas de Colombia, para oponerse allí al General Canterac, que venía del Sur.
Riva-Agüero había ofrecido cooperar a esta maniobra más su perfidia pretendía engañarnos. Su intento de dilatarla hasta que llegasen los españoles, sus auxiliares. Tan miserable treta no podía alucinar al Libertador, que la había previsto con anticipación, o más bien la conocía por documentos interceptados de los traidores y de los enemigos.
El General Sucre dio en aquel momento un brillante testimonio de su carácter generoso. Riva-Agüero lo había calumniado atrozmente: lo suponía autor de los decretos del Congreso; el agente de la ambición del Libertador; el instrumento de su ruina. No obstante esto, Sucre ruega encarecida y ardientemente al Libertador, para que no lo emplee en la campaña contra Riva-Agüero, no aún como simple soldado; apenas se pudo conseguir de él, que siguiese como un espectador y no como un jefe del ejército unido; su resistencia era absoluta. El decía que de ningún modo convenía la intervención de los auxiliares en aquella lucha, e infinitamente menos la suya propia, porque se le suponía enemigo personal de Riva-Agüero y competidor al mando. El Libertador cedió con infinito sentimiento, según se dijo, a los vehementes clamores del General Sucre. El tomó en persona el mando del ejército, hasta que el General La Fuente por su noble resolución de ahogar la traición de su jefe, y la guerra civil de su patria, prendió a Riva-Agüero y sus cómplices.
Entonces el General Sucre volvió a tomar el mando del ejército; lo acantonó en la Provincia de Huailas, donde se le ordenó; y allí su economía desplegó todos sus recursos para mantener con comodidad y agrado a las tropas de Colombia. Hasta entonces aquel departamento había producido muy poco, o nada al Estado. Sin embargo el General Sucre establece el orden más estricto para la subsistencia del ejército, conciliando, a la vez, el sacrificio de los pueblos, y disminuyendo el dolor de las exacciones militares con su inagotable bondad y con su infinita dulzura. Así fue que el pueblo y el ejército se encontraron tan bien cuanto las circunstancias lo permitían.
Sucre tuvo órdenes de hacer un reconocimiento de la frontera, como lo efectuó con el esmero que acostumbra, y dictó además aquellas providencias preparatorias que debían servirnos para realizar la próxima campaña.
Cuando la traición del Callao y de Torre-Tagle llamaron los enemigos a Lima, el General Sucre recibió órdenes de contrarrestar el complicado sistema de maquinaciones pérfidas que se extendió en todo el territorio contra la libertad del país, la gloria del Libertador, y el honor de los colombianos.
El General Sucre combatió con suceso a todos los adversarios de la buena causa; escribió con sus manos resmas de papel para impugnar a los enemigos del Perú y de la libertad; para sostener a los buenos, y para confortar a los que comenzaban a desfallecer por los prestigios del error triunfante. El General Sucre escribía a sus amigos que más interés había tomado por la causa del Perú, que por la que fuese propia o perteneciese a su familia.
Jamás había desplegado un celo tan infatigable; más sus servicios no se vieron burlados: ellos lograron retener en la causa de la patria, a muchos que la habrían abandonado sin el empeño generoso de Sucre. Este General tomó al mismo tiempo a su cargo la dirección de los preparativos que produjeron el efecto maravilloso de llevar el ejército al valle del Jauja por encima de losAndes, helados y desiertos.
El ejército recibió todos los auxilios necesarios debidos, sin duda, tanto a los pueblos peruanos que los presentaban como al jefe que los había ordenado tan oportuna y discretamente.
El General Sucre después de la acción de Junín se consagró de nuevo a la mejora y alivio del ejército. Los hospitales fueron provistos por él, y los piquetes que venían de alta al ejército, eran auxiliados por el mismo General; estos cuidados dieron al ejército dos mil hombres, que quizás habrían perecido en la miseria sin el esmero del que consagra sus desvelos a tan piadoso servicio. Para el General Sucre todo sacrificio por la humanidad y por la patria, le parece glorioso.
Ninguna atención bondadosa es indigna de su corazón: él es el general del soldado.
Cuando el Libertador lo dejó encargado de conducir la campaña durante el invierno que entraba, el General Sucre desplegó todos los talentos superiores que lo habían conducido a obtener la más brillante campaña de cuantas forman la gloria de los hijos del nuevo mundo.
La marcha del ejército unido desde la Provincia de Cotabambas hasta Huamanga, es una operación insigne, comparable quizá a lo más grande que presenta la historia militar. Nuestro ejército era inferior en mitad al enemigo, que poseía infinitas ventajas materiales sobre el nuestro. Nosotros nos veíamos forzados a desfilar sobre riscos, gargantas, ríos, cumbres, abismos, siempre en presencia de un ejército enemigo y siempre superior.
Esta corta, pero terrible campaña, tiene un mérito que todavía no es bien conocido en su ejecución: ella merece un César que la describa.
La Batalla de Ayacucho es la cumbre de la gloria americana, y la obra del General Sucre. La disposición de ella ha sido perfecta, y su ejecución divina. Maniobras hábiles y prontas desbarataron en
una hora a los vencedores de catorce años, y a un enemigo perfectamente constituido y hábilmente mandado.
Ayacucho es la desesperación de nuestros enemigos. Ayacucho semejante a Waterloo, que decidió del destino de Europa, ha fijado la suerte de las naciones americanas.
Las generaciones venideras esperan la victoria de Ayacucho para bendecirla, y contemplarla sentada en el trono de la libertad, dictando a los americanos el ejercicio de sus derechos, y el imperio sagrado de la naturaleza.
El General Sucre es el Padre de Ayacucho: es el redentor de los hijos del Sol; es el que ha roto las cadenas con que envolvió Pizarro el imperio de los Incas.
La posteridad representará a Sucre con un pie en el Pichincha y el otro en el Potosí, llevando en sus manos la cuna de Manco-Capac y contemplando las cadenas del Perú rotas por su espada.
Lima, 1825.
Bolívar ante la muerte de Sucre
Cartagena, 1° de julio de 1830
Al señor general Juan José Flores.
Mi querido general:

Ya tenía escrita paraVd. la que adjunto, al tiempo que recibo por el correo de Bogotá la carta de Vd. de 20 de mayo en Pomasquí y la muerte del general Sucre cerca de Pasto.
Esta noticia me ha causado tal sensación, que me ha turbado verdaderamente el espíritu, hasta el punto de juzgar que es imposible vivir en un país donde asesinan cruel y bárbaramente a los más ilustres generales y cuyo mérito ha producido la libertad de la América.
Observa Vd. que nuestros enemigos no mueren sino por sus crímenes en los cadalsos o de la muerte natural; y los fieles y los heroicos son sacrificados a la venganza de los demagogos.
¿Qué será deVd., qué será de Montilla, y de Urdaneta mismo?
Yo temo por todos los beneméritos capaces de redimir la patria. El inmaculado Sucre no ha podido escaparse de las acechanzas de estos monstruos.
Yo no sé que causa ha dado este general para que atentasen contra su vida, cuando ha sido más liberal y más generoso que cuantos héroes han figurado en los anales de la fortuna, y cuando era demasiado severo hasta con los amigos que no participaban enteramente de sus sentimientos.
Yo pienso que la mira de este crimen ha sido privar a la patria de un sucesor mío y dejar a Vd. en el Sur solo en la arena, para que todos los golpes y todos los conatos se dirijan únicamente a Vd. Destruido que Vd. sea, conquistarán el país con los pastusos y patianos, y los infernales serán los conquistadores de ese buen país que tanto amo.
La antecedente carta, debe apreciarse según las circunstancias y sentimientos del momento, pues yo estoy muy lejos de comprometerme a sostener una unión que parece que se desgarra con puñales, y mucho menos aún a aceptar el mando general de estos pueblos.
Yo había deseado ardientemente contribuir a la paz doméstica por todos los medios posibles, pero cuando veo que el desprendimiento más sublime y la inocencia más pura no salvan a los bienechores de morir como tiranos, no, no, yo no serviré a país tan infame, a hombres tan ingratos y tan execrables!! Yome iré a Venezuela y serviré a mi país nativo, como ciudadano y patriota honrado, con la intención bien decidida de no admitir mando alguno aun cuando se me quiera forzar a ello.
Vd. será víctima, mi querido Flores. Sucre fue llamado el hombre de la fortuna. La de Vd., pues, no lo salvará a usted, por lo mismo, es necesario que Vd. se cuide tanto como una niña bonita.
Sírvase Vd. manifestarle esta carta a los amigos Sáenz y Larrea, y expresarle cuales son mis sentimientos; asegurándoles al mismo tiempo cual ha sido mi dolor por esta calamidad, y por la cual les
doy el pésame tierno que merece la memoria de tan ilustre amigo.
Las excusas de la carta de Vd. sobre el acta de Quito, explican perfectamente la situación del país, y sin aprobarla, por que a mí no me toca dar opinión en esta parte, aseguraré a Vd. con la más grande franqueza, que ni ahora ni nunca he dudado de la acendrada amistad de Vd. Hacia mí y de su heroica fidelidad a quien ama con todo su corazón y le ofrece los sentimientos más puros de amor y consideración.

Adición.— Déle Vd. De mi parte mil expresiones a todos mis amigos del Sur con la manifestación de mi eterno y agradecido cariño.