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viernes, 2 de enero de 2015

¿QUÉ HACER SI LLEGA EL LOBO?

Lo que hoy escribo contiene reminiscencias del pasado, crítica y autocrítica, percepción de la realidad, preocupación, optimismo. ¿Motivo?: el clima existente en el país. La angustia creciente. Expectativas que surgen y se desvanecen. La impresión de muchos compatriotas de que algo va a pasar -como en el cuento de García Márquez. ¿De verdad va a pasar algo extraordinario, distinto a lo que cotidianamente depara el vórtice en que vivimos? Voy al grano. Ante todo, no pretendo alarmar. Pero sí que tomemos conciencia de la delicada situación por la que atraviesa Venezuela. Situación económica difícil, ante la cual el Gobierno hace cuanto puede -y un poco más- para sortearla. Situación política complicada por dos razones: características de la oposición y descarada injerencia de EEUU en los asuntos internos del país. Ahora bien, lo que ocurre no es para deprimirse. Al contrario, sirve para estimular la capacidad combativa del pueblo venezolano; para tomar conciencia de los desafíos que ponen a prueba. Que conste, lo que escribo no es retórica. Quienes me conocen saben que no la practico.

Hay una amenaza cierta sobre Venezuela. Contra el orden constitucional imperante y, lo más grave: de acuerdo al formato que emplea el Gobierno de EEUU en sus nuevas aventuras imperiales -tipo Libia y otras-; no solo busca apoderarse del petróleo y otros recursos naturales, sino destruir el Estado y acabar con el “mal ejemplo” de los procesos liberadores. EEUU carece de escrúpulos. En nombre de la libertad -y ahora de los derechos humanos que siempre pateó- planifica brutales agresiones. El proyecto se apoya en la subversión interna de la que participa la ultraderecha, partidos anacrónicos, grupos económicos refractarios al cambio y una excrescencia neofascista. Esta heterogénea y sórdida combinación de intereses asume las tareas sucias. Es responsable de la cruenta actividad desestabilizadora que comenzó el 12-F de este año que, a su vez, alimenta la conjura mediática en el exterior.

Venezuela enfrenta una conspiración atípica. El país nunca estuvo sometido a una amenaza como la que ahora encara. Desde que Nixon planeó la conjura contra el proceso político y social que encabezó Allende, no se veía en la región algo parecido. Ahora el contubernio EEUU-burguesía local-fascismo criollo, agrega a lo que ocurre un descaro sin precedentes. Estas consideraciones tienen que ver con lo que puede pasar próximamente. No soy profeta, pero intuyo que el plazo se achica. El fascismo, que montó la guarimba, se inserta en el formato del “golpe continuado”. Ahora se dispone a iniciar, con más violencia y recursos -cuenta con 15 millones adicionales acordados por el Congreso a Obama-, la segunda etapa del plan. En tanto, la actitud de la llamada “oposición democrática” no puede ser más cínica. Confirma la estrecha relación entre lo que se planifica en Washington y lo que se ejecuta en Caracas. Su carácter cipayo hace que este sector se desentienda de la escalada intervencionista de EEUU. Que ignore mensajes ominosos como la iniciativa del Congreso de legislar sobre Venezuela y las constantes agresiones verbales de voceros de la Casa Blanca. La pregunta es si estamos preparados o no para hacerle frente a lo que se nos viene encima. Porque no cabe duda de que los integrantes de la conspiración antinacional se dispongan a todo. Ya no hay espacio para la conjetura sobre sus intenciones. Lucubrar si se decidirán a actuar es insensato porque la decisión está tomada. No entenderlo así es vivir en una galaxia.

La lectura de un singular testimonio político apuntala mi tratamiento del tema. Se trata de la versión del periodista chileno, director de la revista Punto Final, Manuel Cabieses, sobre su experiencia cuando el golpe de Pinochet. El texto figura en el libro La Conspiración contra Allende, del escritor Juan Jorge Faundes. Cabieses refiere su vivencia personal días antes del 11 de septiembre de 1973. Confiesa: “Hablábamos del golpe, pero jamás pensamos que estábamos a horas del mismo”, y agrega: “Te cuento esta anécdota -Cabieses al entrevistador- porque refleja el estado de empelotamiento (modismo chileno) generalizado que había respecto a la conspiración”. Y explica: “Tenía una vaga idea de que se iba a resistir, pero sin saber cómo ni con qué. Como se pudo comprobar, no estábamos preparados para el golpe”. Luego agrega: “Los exiliados brasileños y argentinos nos habían advertido de esta debilidad de la izquierda. No teníamos idea de lo que era un golpe, no lo habíamos vivido. Teníamos una visión, digamos, romántica, y una sobreestimación de nuestras capacidades para resistir un golpe. Pero no teníamos la más remota idea de lo brutal que podía ser”. El resto del reportaje es la narración de la experiencia vivida por el periodista durante el golpe y posteriormente. Cuenta cómo éste lo sorprendió en su trabajo, en el diario Última Hora, y la indefensión en que vivió a partir de los acontecimientos. Por lo cual afirma: “de tal manera que estaba solo y pensando qué podía hacer, para dónde ir”. Observó a distancia la euforia desbordada de la derecha por el derrocamiento del presidente constitucional y el júbilo del sector por la feroz represión que se desató. Lo demás es la odisea del periodista y militante, la prisión, los campos de concentración: Chacabuco, Puchuncaví y Cuatro Álamos; el exilio, el retorno al país para participar en la resistencia, y la vuelta a la democracia -18 años después- para asumir la reaparición de Punto Final.

Los venezolanos sí hemos vivido golpes, exitosos y fracasados. Unos lo olvidan o se resisten a reconocer sus efectos; otros, no. Así como los procesos de gestación. Pero hay que tratar de que la memoria no flaquee y mantener incólume el recuerdo. Que ahora se necesita más que nunca debido a la amenaza de la siniestra confabulación de intereses contra la democracia y la soberanía nacional. No soy pesimista ante lo que sucede. Considero que el gobierno bolivariano cuenta con importantes recursos, entre otros, la mayoría del pueblo, la Fuerza Armada, partidos, trabajadores, poder popular. Comparada esta situación con la del 11-A, la ventaja es abrumadora. Pero ahí, justamente, está el peligro. Consistente en sobreestimar el poder de la revolución y subestimar el poder de la contrarrevolución. Hace doce años pasó eso. Lo admito con sentido autocrítico. Ni los servicios de inteligencia del Estado funcionaron. A la revolución la salvó el pueblo con su prodigiosa intuición, y el carisma, coraje, astucia de Hugo Chávez. Estuve en ese entonces en el centro de los acontecimientos y puedo dar fe de debilidades y fortalezas, de lealtades y traiciones y, sobre todo, del excepcional sentido de la conducción del comandante de la revolución y su mágica conexión con el pueblo.

Ahora la revolución bolivariana cuenta con más recursos, pero no está Chávez. Por tanto, el compromiso de quienes dirigen es mayor. Las exigencias se multiplican. Veo con horror el enfrentamiento cruento entre venezolanos. Soy fanático de la paz. Pero he arribado a la conclusión de que el enemigo quiere la guerra. Por tanto, se precisa conocer lo que hay que hacer en el momento en que las circunstancias lo exijan. Ojalá no lleguemos a esa encrucijada fatal, pero no hay que subestimar la intención de la contrarrevolución de acabar con todo. De ahí su persistencia en la violencia. A la hora de la verdad -en las chiquiticas- tenemos que saber lo que hay que hacer cuando el lobo feroz ataque. Muchos saben cómo actuar, pero hay que estar conscientes y organizarse. Por último una clara advertencia: ir contra la Constitución tendrá un costo elevadísimo.

Por: José Vicente Rangel / jvrangelv@yahoo.es


Tomado de http://crisis-sistemica-global.blogspot.com/2014/06/que-hacer-si-llega-el-lobo-feroz.html#.VKdCNXv83zE, en 02 de enero de 2015

viernes, 17 de mayo de 2013

LA MARCHA CACEROLUDA Y LA TEORÍA DEL "GOLPE BLANDO": ESTAMOS EN LA TERCERA ETAPA


Esta estrategia es utilizada por la CIA desde hace quince años para derrocar gobiernos sin provocar la indignación internacional. Para ello dispone de una vitrina ideológica: La Albert Einstein Institution del filósofo Gene Sharp. ¿Cuales son las etapas del "Golpe blando"?

De acuerdo al politólogo estadounidense Gene Sharp, la estrategia del ’golpe suave’ puede desarrollarse por etapas jerarquizadas o simultáneamente.
1ra etapa: ablandamiento (empleando la guerra de IV generación)
1.- Desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales.
2.- Cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento.
3.- Promoción defactores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, inseguridad, manipulación del dólar, paro patronal (lockout) y otros.
4.- Denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad
2da etapa: deslegitimación
1.- Manipulación de los prejuicios anti-comunistas o anti-populistas.
2.- Impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas.
3.- Acusaciones de totalitarismo y pensamiento único.
4.- Fractura ético-política.
3ra etapa: calentamiento de calle
1.- Fomento de la movilización de calle.
2.- Elaboración de una plataforma de lucha que globalice las demandas políticas y sociales.
3.- Generalización de todo tipo de protestas, exponenciando fallas y errores gubernamentales.
4.- Organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas (no respeto a las instituciones) que radicalicen la confrontación
4ta etapa: combinación de diversas formas de lucha
1.- Organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria.
2.- Desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad.
3.- Impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar los organismos de seguridad
5ta etapa: fractura institucional
1.- Sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamiento militares, se obliga la renuncia del presidente.
2.- En casos de fracasos, se mantiene la presión de calle y se migra hacia la resistencia armada.
3.- Preparación del terreno para una intervención militar o el desarrollo de una guerra civil prolongada.
4.- Promoción delaislamiento internacional y el cerco económico.
Viendo las experiencias que sacudieron a Latinoamérica en estos últimos años, cuyos golpes blandos fueron exitosos en los casos de Paraguay y Honduras (fracasaron en Venezuela, Ecuador y Bolivia). ¿Estamos ante la tercer etapa del proceso de desestabilización y golpe?. El intelectual francés TerryMeyssan, nos cuenta sobre el rol de los promotores de esta novedosa forma de derrocar gobiernos que no son de agrado a los designios de Washington: la Albert Einstein Institution.
La no violencia como técnica de acción política puede ser utilizada con cualquier fin. En los años 80, la OTAN se interesó por su posible uso para organizar la resistencia en Europa después de una invasión del Ejército Rojo. Hace quince años que la CIA la utiliza para derrocar gobiernos recalcitrantes sin provocar la indignación internacional. Para ello dispone de una vitrina ideológica: la Albert Einstein Institution del filósofo Gene Sharp. La Red Voltaire revela la sorprendente actividad de esta oficina, de Lituania a Serbia pasando por Venezuela y Ucrania.
Desconocido para el público, Gene Sharp elaboró una teoría sobre la no violencia como arma política. Por cuenta de la OTAN y más tarde de la CIA, formó a los líderes de los golpes de Estado suave de los últimos 15 años.
Desde los años 50, Gene Sharp estudió la teoría de ladesobediencia civil de Henry D. Thoreau y Mohandas K. Gandhi. Para estos autores, la obediencia y la desobediencia son cuestiones morales o religiosas antes que políticas. Ambos oponen una ley superior a un orden civil. Sin embargo, la práctica de sus convicciones tuvo consecuencias políticas, de manera que lo que consideraban como un fin en sí puede ser percibido como un medio. La desobediencia civil puede ser considerada entonces como una técnica de acción política, incluso militar.
En 1983, Gene Sharp crea el Programa sobre las Sanciones No Violentas en el Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard. Allí desarrolla investigaciones en ciencias sociales sobre el posible uso de la desobediencia civil por parte de la población de Europa occidental ante una hipotética invasión de las tropas del Pacto de Varsovia.
Simultáneamente, funda en Boston la Albert Einstein Institution con la doble misión de financiar sus investigaciones universitarias y de aplicar sus modelos a situaciones concretas. En 1985 publica una obra sobre Cómo Hacer que Europa sea Inconquistable cuya edición europea incluye un prefacio de George F. Kennan, padre de la Guerra Fría.
En 1987, la asociación cuenta con subvenciones del Instituto de EstadosUnidos por la Paz (U.S. Institute for Peace) y organiza seminarios para adiestrar a los aliados en la defensa mediante la desobediencia civil ante un ocupante comunista. El general Georges Fricaud-Chagnaud introduce así el concepto de «disuasión civil» en la Fundación de Estudios de la Defensa Nacional.
El general Edward B. Atkeson, a la sazón destacado por el ejército estadounidense ante el director de la CIA , integra entonces el Instituto al dispositivo de la red stay-behind de ingerencia estadounidense en los Estados aliados.
La focalización sobre el carácter moral de los medios de acción permite evacuar todo debate sobre la legitimidad de la acción. La no violencia, que se admite como buena en sí misma y se asimila a la democracia, da un aspecto presentable a acciones secretas intrínsecamente antidemocráticas.
Es en 1989 cuando se produce el despegue de la Albert Einstein Institution. Gene Sharp prodiga entonces sus consejos a movimientos anticomunistas. Participa en el establecimiento de la Alianza Democrática de Birmania -una coalición de notables anticomunistas que logra rápidamente entrar al gobierno militar-, y del Partido Progresista Democrático de Taiwán -que milita por la independencia de la isla ante la China comunista, mientras que Estados Unidos se opone oficialmente a ella.
También unifica los diferentes grupos tibetanos de oposición en torno al Dalai Lama. Trata, además, de formar dentro de la OLP un grupo de disidentes capaz de llevar a los nacionalistas palestinos a renunciar al terrorismo, les procura una formación secreta en la embajada de Estados Unidos en Tel Aviv, en contacto con el coronel Reuven Gal , director de Acción Sicológica dentro de las fuerzas armadas israelíes.
Al darse cuenta del potencial que representa la Albert Einstein Institution, la CIA destaca ante ella a un especialista en acción clandestina, el coronel Robert Helvey, decano por aquel entonces de la Escuela de Formación de Agregados Militares de Embajadas.
«Bob» introduce a Gene Sharp en Birmania para que dé una formación ideológica a la oposición sobre la premisa de una oposición no violenta a la junta militar más sanguinaria del mundo, o sea criticar su falta de visión sin poner el sistema en tela de juicio. Helvey hace así una selección entre los «buenos» opositores y los «malos» en un momento crítico para Washington: la verdadera oposición, dirigida por la señora Suu Kyi, marca puntos constantemente y representa una amenaza para el régimen pro estadounidense.
«Bob» hace su trabajo con facilidad, sobre todo porque conoce personalmente a todos los protagonistas por haber sido él mismo agregado militar en Rangún de 1983 a 1985 y haber participado en la estructuración de la dictadura. Jugando un doble juego, el coronel Helvey dirige simultáneamente una acción de apoyo militar clásico a la resistencia Karen: al armar y controlar una guerrilla limitada, Washington desea, en efecto, conservar un medio de presión sobre la junta militar.
Siempre presente, a partir de entonces, allí donde estén en juego los intereses estadounidenses, Gene Sharp y su asistente Bruce Jenkins llegan a Pekín en junio de 1989, dos semanas antes de los sucesos de Tiananmen. Ambos serán rápidamente expulsados por las autoridades chinas.
En febrero de 1990, la Albert Einstein Institution organiza una Conferencia sobre las Sanciones No Violentas que reúne a 185 especialistas de 16 países alrededor de los coroneles Robert Helvey y Reuven Gal. Nace así el principio de una internacional de la lucha anticomunista que movilice las poblaciones en una acción no violenta.
El profesor ThomasSchelling , célebre economista y también consultante de la CIA, se une al Consejo Administrativo de la Institution. El presupuesto oficial de esta sigue siendo estable aunque en realidad dispone de abundante financiamiento proveniente del International RepublicanInstitute (IRI), una de las cuatro ramas de la NationalEndowment for Democracy (NED/CIA).
Al mismo tiempo, los países bálticos proclaman su independencia. Al cabo de una prueba de fuerza con Mijail Gorbatchov, aceptan posponer la decisión por 2 o 3 años para dar tiempo a negociar los términos. Sin más espera, Gene Sharp y su equipo viajan a Suecia en octubre de 1990 y preparan allí a varios políticos lituanos para que organicen una resistencia popular al Ejército Rojo.
Meses más tarde, en mayo 1991, cuando estalla la crisis y Gorbatchov despliega sus fuerzas especiales, Gene Sharp sirve de consejero al partido separatista Sajudis (Grupo de Iniciativa por la Perestroika). Durante la crisis, Sharp se mantiene cerca de Vytautas Landsbergis.
En junio de 1992, el ministro de Defensa de la Lituania independiente, Audrius Butkevicius, organiza un simposio de homenaje a la acción decisiva de la Albert Einstein Institution durante el proceso de independencia de los países bálticos.
Cuando EstadosUnidos comienza su rearme, en 1998 , la Albert EinsteinInstitution se convierte en un instrumento más de una estrategia expansionista. Provee ideología y técnica a Otpor («Resistencia»), un grupo de jóvenes opositores al presidente Slobodan Milosevic.
Simultáneamente interviene en la provincia de Kosovo para orientar al LDK de Ibrahim Rugova. Rugova resulta inútil para la política de Washington durante la guerra de Kosovo, pero Otpor aparece rápidamente como una alternativa para derrocar a Milosevic, a la sazón más popular que nunca después de haber resistido a la OTAN.
El coronel Helvey forma a los cuadros de Otpor durante seminarios organizados en el hotel Hilton de Budapest. Los dólares corren a mares con tal de acabar con el último gobierno comunista de Europa. El encargado de dirigir localmente la operación es el agente Paul B. McCarthy, discretamente instalado en el hotel Moskva de Belgrado hasta que Milosevic dimite en octubre del 2000.
En septiembre de 2002, Gene Sharp se encuentra en La Haya para adiestrar a los miembros del Iraqi National Council que se preparan para regresar a Irak en la estela del ejército estadounidense.
En septiembre de 2003 es también la Albert Einstein Institution quien aconseja a la oposición poner en tela de juicio el resultado de las elecciones y organizar manifestaciones hasta obtener la renuncia de Eduard Shevarnadze, durante la «revolución» de las rosas, en Georgia.
Cuando el golpe de Estado fomentado por la CIA fracasa en Venezuela, en abril de 2002, el Departamento de Estado recurre también a la Albert Einstein Intitution. Esta aconseja a los dueños de empresas durante la organización del referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez. Gene Sharp y su equipo guían a los dirigentes de Súmate durante las manifestaciones de agosto de 2004.
Siguiendo una técnica que ya se ha hecho clásica, estos últimos lanzanacusaciones de fraude electoral y exigen la salida del presidente. Logran sacar a la calle a la seudo-burguesía de Caracas, pero el apoyo popular al gobierno de Chávez es demasiado fuerte para permitir que sea derrocado. En definitiva, los observadores internacionales no pueden hacer otra cosa que reconocer la legalidad de la victoria de Hugo Chávez.
Gene Sharp fracasa en Bielorrusia y Zimbabwe al no haber podido reclutar y adoctrinar a tiempo la cantidad de manifestantes necesaria. Durante la «revolución» naranja, en noviembre de 2004, volvemos a encontrar en Kiev al coronel Robert Helvey.
Finalmente, es de destacar que la Albert Einstein Institution ha comenzado a adiestrar agitadores iraníes.
Y ¿por qué «Albert Eistein»? Se trata de un nombre que sirve para
evitar las sospechas. El primer libro de Gene Sharp sobre el estudio de los métodos de Gandhi, comienza por un prefacio firmado por Albert Einstein. Pero, la obra fue redactada en 1960, cinco años después de la muerte del sabio.
Por consiguiente, Albert Einstein no escribió el texto para la obra de Sharp. Este último no hizo que reproducir en su libro un artículo del científico sobre la no violencia.

Tomado de http://www.voltairenet.org/article123805.html, el 17 de mayo de 2013.