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lunes, 29 de diciembre de 2014

LAS AGRESIONES DE EEUU CONTRA VENEZUELA

Las noticias sobre la liberación de los cinco héroes antiterroristas cubanos, marco la agenda noticiosa de las últimas semanas, convirtiéndose el hecho en una victoria indiscutible del pueblo cubano que mostro con dignidad la mayor resistencia de la historia frente a la agresión de un imperio. Esto, sin embargo, no implica un cambio de objetivo en la política norteamericana hacia nuestro continente, y la cuestión del bloqueo puede ser todavía muy difícil de superar. Más allá de la alegría latinoamericana por la liberación de los cinco, está la agenda de agresión que hoy consolida Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela.
Los eventos se producen rápidamente en la escalada anti bolivariana de las últimas semanas, que muestran un tono más agresivo y un alineamiento más descarado a favor de los intereses de la oposición oligárquica venezolana. La Ley firmada por Obama es realmente una muestra del doble rasero de la política exterior gringa, pues la mayoría de los argumentos usados para atacar al gobierno bolivariano, han sido tomados para justificar felicitaciones a regímenes violentos y verdaderos violadores de los derechos humanos en la región, como el de Juan Orlando Hernández en Honduras.
Si María Corina Machado fuera víctima de alguna violación a sus derechos en Honduras, seguramente viviría escondida, invisible o exiliada en el olvido. El ambiente en el que ella vive, con apoyo económico permanente, apoyo de la derecha internacional y el padrinazgo de los Estados Unidos para buscar nada más y nada menos que derrocar al gobierno legítimo de su país, está muy lejos de la virulenta represión desatada en países como Colombia, México o la misma Honduras.
La violencia, convertida hoy en una herramienta valiosa de la derecha mundial contra las democracias en el mundo (recordar las palabras del presidente Putin, diciendo que Estados Unidos y sus aliados buscan poner en práctica en Rusia el mismo libreto usado en Ucrania), es la misma desatada por las guarimbas a principio de año; y su propósito era encontrar eco en el pueblo venezolano para avanzar hacia un golpe de Estado, del mismo tipo que se dio en Ucrania. Al final, debemos ver con claridad que el guion es el mismo, y apenas considera las diferencias entre cada sociedad.
La violencia de la que se acusa al Estado Venezolano, no tiene nada que ver con la ofensiva brutal de regímenes de derecha, que en su afán de convertir el mundo en una sociedad accionaria, buscan desintegrar los estados y sus instituciones. Hoy la hola neoliberal, busca consolidar, a partir de su estrepitoso fracaso, la ideología que acelere la desposesión capitalista y para ello están seguros que deben destruir pueblos enteros y desparecer las figuras más insignes de las repúblicas liberales.
La Venezuela que hoy sufre un embate económico sin precedentes, sigue un proceso revolucionario sui generis, consecuente con las limitaciones propias de su realidad y avanzando en base a la gran voluntad de las mayorías de construir un modelo de desarrollo que todavía está tratando de configurar. En medio de esa lucha se encuentra a un enemigo que sabe muy bien aprovechar las debilidades de la revolución, y, muchas veces, también explota las fortalezas de la misma.
La gran distorsión provocada en el sistema cambiario, sumada al “síndrome de la escasez”, que los grupos mediáticos implantan en la psicología de la sociedad, provocan alteraciones serias en cualquier planificación. Este tipo de agresión, difícilmente podría ser resistida en un Estado bajo régimen neoliberal. Pero debe admitirse que, por mucho, hace falta construir una nueva consciencia sobre la realidad a cada venezolano y a cada venezolana. La fiebre consumista es alarmante, las colas (usadas por los medios para pintar una tragedia) para comprar en cualquier tienda, a cualquier nivel, proponen un problema mayor, cuya solución no es responsabilidad exclusiva del gobierno bolivariano. Ese consumismo es un verdadero virus que hay que controlar, dejando de lado algunas críticas que resultan estériles si no vienen cargadas de propuestas de solución para la revolución.
Para muchos venezolanos es difícil comprender lo que han ganado como sociedad con la revolución bolivariana, lo que seguramente es un foco de atención para los think tanks que buscan la manera de socavar las bases que sostienen este proceso. La discusión interna, y además a nivel continental, debe pasar por un debate franco sobre el carácter imperativo de defender lo avanzado. Pocos pueblos de América Latina pueden tener acceso al nivel de vida que han alcanzado en Venezuela. Un ejemplo claro es la cobertura de Internet, que alcanza casi al 50% de la población, en contraste con porcentajes increíbles por debajo del 10% en algunas regiones; sin embargo, para muchos el problema de internet en Venezuela es que es muy lento, olvidando la importancia que ha tenido el avance en la democratización de este recurso.
La matrícula escolar record de diez millones de estudiantes, son para la mayoría de nuestros pueblos un lujo impensable en este momento. Y así podríamos encontrar muchos avances que el enemigo considera molestos por su falta de consecuencia con la lógica capitalista de que todo tiene precio y que todo se compra. Esto deberían saberlo todas las personas, y entender que el único propósito de la oposición guarimbera es terminar con los avances revolucionarios.
Seguro se cometen muchos errores, pero, sin afán de defender a nadie, la única forma de evitar los errores es no haciendo nada. En la práctica cotidiana, ejercer el poder es algo sumamente complejo, cambiante, inestable, ninguna fórmula es viable por la dinámica intensa de las sociedades, sin contar la celeridad con que actúa el enemigo que no usa nunca consensos para tomar decisiones radicales y definitivas. La construcción del Socialismo del Siglo XXI solo puede concebirse como un proceso largo y complejo que puede llegar a su etapa socialista después del esfuerzo de varias generaciones, que siempre estarán bajo el ataque del enemigo imperialista, disfrazado de mil maneras y tratando de mantener el encanto del consumo.
Para Latinoamérica, Cuba ha significado, y seguirá significando el gran ejemplo a seguir, recordando siempre nuestras particularidades, y midiendo con sentido del límite las fuerzas del enemigo, que seguramente vive también complicados procesos de desarrollo en los que a veces es más fuerte que otras, pero sigue siempre presionando por recuperar los espacios que considera son suyos. Ninguna transnacional, ningún oligarca se conformara nunca con perder lo que cree suyo; y en la medida avanza el capitalismo, nuevas formas se ira presentando este enemigo, al cual podremos derrotar solamente cuando seamos capaces de pensar, y actuar con su misma velocidad.
En el caso de Venezuela, la guerra imperial apunta a convertirse en un nuevo bloqueo, más agresivo, con más agentes internos y con argumentos novedosos, que se plantean por la vía de la tecnología. En este sentido, nunca será suficiente el esfuerzo que se haga por defender y profundizar la revolución, cada día surgirá un nuevo desafío a vencer. Por eso es imperativo entender que el pueblo, los movimientos revolucionarios deben mostrar actitudes creativas sin dejar de echar toda la carga al Estado; si hay una responsabilidad que solo puede cumplir todo el pueblo es la construcción revolucionaria del socialismo.
Difícilmente podemos construir el mundo que no podemos imaginarnos.

Tomado de http://www.telesurtv.net/bloggers/Venezuela-bajo-ataque-yankee-20141228-0001.html, el 29 de diciembre de 2014

29 DE DICIEMBRE DE 2014

Uno de los objetivos de EE.UU. es la destrucción de la OPEP  con el propósito de avanzar con la guerra económica contra Rusia y Venezuela. En ese sentido vea al Presidente Venezolano en el video siguiente:


29 DE DICIEMBRE DE 2014

jueves, 25 de diciembre de 2014

LAS AGRESIONES DE EEUU CONTRA CUBA

Por: Koldo Campos Sagaseta /Rebelión
"Tratar de impulsar a Cuba hacia el colapso no ha servido en los últimos 50 años". Lo acaba de afirmar Obama, y además públicamente, para que quede constancia. Apelaba también en su reconocimiento al característico lenguaje de las instituciones que gobierna: “impulsar el colapso”.
Los cientos de presos de Guantánamo, para el mismo tipo de lenguaje, tampoco eran prisioneros de guerra sino “combatientes enemigos ilegales”; y hace ya muchos años que la CIA y otras agencias estadounidenses no asesinan, simplemente “neutralizan”. Aunque irrespeten hasta al diccionario, al bloqueo a Cuba el gobierno estadounidense prefiere llamarle embargo.
En ese mismo lingüístico contexto “impulsar el colapso” también puede traducirse por atentar contra el derecho a la vida de un pueblo.
Nadie como un presidente de los Estados Unidos, con el cinismo que les caracteriza, para resumir en una sola frase tantos años de bloqueo, de invasiones, de injerencias, de sabotajes, de atentados, de terror…
No había cumplido un año la revolución en Cuba y ya se habían producido más de 50 violaciones aéreas sobre La Habana. En la Enciclopedia Cubana contra el Terrorismo y en la memoria del pueblo cubano también queda constancia del incendio de la emisora de radio CMQ, de las bombas puestas en la Universidad de La Habana, en el cine Cándido de Marianao y en el teatro Riesgo de Pinar del Río, además de incontables atentados contra centros comerciales y almacenes, provocando víctimas mortales y cuantiosos daños económicos. Un año más tarde invadían Cuba y tras el fracaso de Bahía de los Cochinos, ponían en marcha nuevas operaciones y atentados. Se iniciaba la Operación Mangosta que llevaría a cabo más de cinco mil acciones terroristas y sabotajes contra Cuba.
La agresión a la isla caribeña se recrudeció aún más en los siguientes años con el hundimiento de barcos pesqueros, el secuestro de marineros, el ametrallamiento y cañoneo de buques mercantes, atentados contra las minas de Matahambre en Pinar del Río, ataques con lanchas piratas contra la planta de sulfometales Cubanitro, el desvío forzoso de aviones comerciales, las agresiones a sedes diplomáticas y comerciales cubanas, el desembarco de grupos armados y ametrallamiento de caseríos costeros como el de de Boca de Samá, el 12 de octubre de 1971 en el que mataron a dos pobladores.
En 1976 la administración estadounidense unifica el terror en un solo frente y se suceden los atentados explosivos contra la embajada de Cuba en Colombia; contra la embajada cubana en Portugal en la que mueren dos funcionarios cubanos; contra una oficina de Air Panamá a la que vinculaban a Cuba, contra un canal de televisión de San Juan, Puerto Rico, donde se proyectaba la película cubana “La nueva escuela”…
La Operación Cóndor también sirvió a Estados Unidos a través de las dictaduras que engendraba en el cono sur americano para, en Buenos Aires, hacer desaparecer a los diplomáticos cubanos Jesús Cejas Arias, del que apenas hace un año se identificaba su cadáver, y Crescencio Galañena.
El 9 de julio de 1976 los “impulsos” de los Estados Unidos siguieron engendrando atentados y se intenta hacer estallar un avión comercial cubano. Un retraso en el vuelo provoca que las bombas estallen en el aeropuerto de Jamaica, cuando todavía los pasajeros no habían embarcado. El atentado se repetiría tres meses más tarde con un sangriento resultado. El vuelo 455 de Cubana de Aviación que había salido de Barbados rumbo a Cuba, con 73 pasajeros a bordo, explota en pleno vuelo.
Siguieron los “impulsos” estadounidenses a través de sus financiadas fundaciones cubanas provocando la muerte y la destrucción: Fue incendiado el teatro Amadeo Roldán de La Habana, como también incendiaron un edificio de diez plantas en Marianao, en el que se ubicaba el Círculo Infantil Le Van Tam, con alrededor de 600 niños y en el que la inmediata movilización popular evitó una tragedia.
Los “impulsos” estadounidenses también dejaron sentir sus deseos de colapsar Cuba recurriendo al terror contra el sector turístico: ametrallamientos desde el mar contra el Hotel Guitart-cayo Coco; explosivos contra hoteles de Varadero; explosivos contra la discoteca Aché del Hotel Meliá Cohíba; en los hoteles Capri, Nacional, Copacabana, Chateau, Tritón, en la Bodeguita del Medio… Más víctimas, más daños…
Y los “impulsos” tampoco se limitaron a la dinamita, el C-4, y demás explosivos del catálogo de la CIA. Los atentados también buscaron desde el principio crear una crisis alimentaria. Desde la Operación Mangosta la guerra biológica también se convirtió en un habitual recurso: En 1962, súbitamente, surge en Pinar del Río, Matanzas, Oriente y La Habana una enfermedad llamada Newcastle que obligó a sacrificar más de un millón de aves de corral. En 1971, un brote de fiebre porcina, cuyo origen estuvo en la base estadounidense de Fort Gullick en Panamá, obliga al sacrificio de medio millón de cerdos. Casi al mismo tiempo, de improviso, una plaga de origen asiático que nunca se había detectado en América asola Cuba. Y también se hacen presentes la roya de la caña de azúcar, el moho azul del tabaco, la sigatoka negra del plátano, el pulgón negro del cítrico, la hemorragia viral del conejo, la broca del café, la varroasis de la abeja, la úlcera de la trucha, así como extrañas enfermedades del ganado bovino y otras premeditadas pestes.
Tampoco los “impulsos” se conformaron con semejantes intentos. En 1981 una epidemia de dengue hemorrágico causó la muerte de 158 personas, entre ellas 101 niños. Los laboratorios, entre otras investigaciones, demostraron que las cepas diseminadas en Cuba no tenían nada que ver con otras activas en el Caribe de mucha menor virulencia.
Y lo mismo ocurrió ese mismo año con un brote de conjuntivitis hemorrágica producida por un agente patógeno que, según la Oficina Panamericana de la Salud nunca había existido antes en el Caribe. Cerca de la base de Guantánamo surgen de improviso y se multiplican los casos de disentería que costarían la vida a 18 niños cubanos.
Cincuenta años de bloqueo, de embargo, de terror, de “impulsos” que viene Obama a reconocer ahora.
George Bush, poeta frustrado, ya sabía lo que eran los impulsos cuando declaró ante la asamblea anual de la OEA en una impulsiva metáfora: “ Algún día llegará a Cuba una ola de libertad". Antes que él, Eisenhower también había pronosticado la ola liberadora que restituyera a Batista en Cuba pero la ola se llevó a Eisenhower. J.F.Kennedy llegó augurando nuevas y libertarias olas a las que, incluso, por aquello de ayudar al mar, hasta les buscó una cochina playa por las que romper, pero otras olas, que aún no han sido esclarecidas, acabaron ahogando a Kennedy en Dallas. Johnson tomó el relevo en los pronósticos meteorológicos sobre Cuba y predijo la llegada a Cuba del maremoto redentor que devolviera a Cuba al pasado esplendor de casinos y casas de putas, pero la ola otra vez equivocó el rumbo y se llevó a Johnson. Nixon, para no ser menos, también salió anunciando el arribo a Cuba de la ola de la libertad que restituyera los derechos de la mafia en La Habana, pero pasó la ola y el que se ahogó fue Nixon.
Llegó Gerald Ford y advirtió la inmediata presencia en la isla de una ola redentora que recuperase para los tantos delincuentes barridos por la historia y por Fidel, los privilegios perdidos pero, antes de que terminara de hacer sus predicciones, el tiempo y el agua se llevaron a Ford. Jinmy Carter también apeló a la ola de la libertad que rescatara a Cuba de la ignominia del derecho, la educación y la salud pero, de nuevo, la ola se llevó a Carter. Ronald Reagan, no conforme con pronosticar las libertarias olas sobre Cuba, hizo lo indecible por ayudar al mar en su trabajo, pero el mar, otra vez dispuso el mismo rumbo y se llevó a Reagan. Vino el primero de los Bush y reiteró el anuncio pero tampoco lo oyó nadie. Bill Clinton, no se quedó atrás y, desde que asumió el gobierno y la becaria, predijo el arribo a Cuba de la ola libertaria. Ocho años esperó la ola pero, cuando ésta llegó, el que se ahogó fue Clinton. Y entonces el segundo de los Bush dio rienda suelta a sus anhelos de que la ola de la libertad hiciera de Cuba otro burdel, un narco-estado más… pero tampoco Bush vio llegar esa ola.
Obama sigue confiando en la ola de la libertad pero, al menos, parece no ignorar que 50 años de “impulsos” no han servido para provocar el colapso de Cuba. Cierto que tampoco para que Estados Unidos responda por su criminal infamia ante un tribunal imposible pero, al menos, si ha servido para dejar en evidencia la soledad de su arrogancia en 23 resoluciones consecutivas de las Naciones Unidas contra el bloqueo, en las que sólo Estados Unidos e Israel lo defendieron contra el parecer de todo el mundo, de 180 naciones.
Y Obama, en sus “impulsos”, además de equivocar los verbos también yerra en las cuentas, porque no son 50 años los perdidos por el gobierno que preside en ese demencial y canalla afán. También debiera considerar como perdidos todos los años de colonialismo y servidumbre que pretendieron convertir a Cuba en una casa de putas con pista de baile y casino, porque fue en esa Cuba que se gestó la única ola libertaria que ha llegado a Cuba, la que puso en marcha la revolución.

martes, 23 de diciembre de 2014

SOLICITUD ANTE LA OEA POR VIOLACIÓN DE EEUU

El Gobierno venezolano solicitó este lunes ante la Organización de Estados Americanos (OEA), incluir en la declaración final sobre el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre Cuba y Estados Unidos, una referencia al rechazo de las sanciones contra países soberanos.

La portavoz de Venezuela ante la OEA, Carmen Luisa Velásquez de Visbal, sostuvo que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro ve necesario la inclusión de la referida mención como parte de una respuesta social al bloqueo contra Cuba.

Para el Gobierno bolivariano, la propuesta que se presente de manera definitiva debe incluir un texto que diga: “Hacemos votos porque se erradique la práctica internacional de imponer sanciones unilaterales contra Estados soberanos”.

Reconoció que el levantamiento del bloqueo contra Cuba depende del Congreso de Estados Unidos, sin embargo, dijo que un llamado de ese tipo ayudaría al presidente estadounidense a “movilizar sus contactos con el Legislativo”.


Recientemente el presidente de Cuba, Raúl Castro, anunció que tras sostener conversaciones con su homólogo estadounidense Barack Obama decidieron restablecer relaciones diplomáticas.

Posteriormente el presidente estadounidense, Barack Obama, firmó las sanciones aprobadas por el Congreso de EE.UU. contra Venezuela, acción que ha sido repudiada por el Gobierno venezolano y otros países de la región. 

El presidente Nicolás Maduro, rechazó las sanciones y aseguró que los líderes de EE.UU. emplean un doble discurso, puesto que reconocieron el fracaso del bloqueo comercial a Cuba, pero por otro lado aplican sanciones a Venezuela.

EN CONTEXTO Las sanciones del Gobierno estadounidense contra Venezuela se atribuyen a que supuestamente funcionarios gubernamentales habrían estado vinculados a actos de violación a los derechos humanos en las protestas golpistas registradas en Venezuela entre febrero y mayo pasado. La acción contra Venezuela ilustra la injerencia de la Casa Blanca en los asuntos internos del país suramericano y su alianza con sectores de la derecha implicados en la muerte de 43 ciudadanos durante los hechos violentos convocados bajo el nombre de “La salida” que buscaba desestabilizar la Revolución Bolivariana. 

Tomado de http://www.telesurtv.net/news/Venezuela-pide-a-OEA-rechazar-sanciones-contra-paises-soberanos-20141222-0042.html el 23 de diciembre de 2014