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sábado, 1 de junio de 2013

LOS CUENTOS DEL ARAÑERO, HUGO CHÁVEZ FRÍAS: LA NEGRA INES

Reconocer nuestras raíces nos hará grandes. Juan Esteban Crespo Rojas
Rosa Inés Chávez, abuela paterna de Hugo  Chávez, muere el 02.01.1982

Yo tuve una abuela que le decían la Negra Inés. Una negra despampanante, famosa en todo el llano. Han pasado casi cien años y todavía la recuerdan poetas del llano: la Negra Inés, la de la casa del semeruco, cerca de la iglesia. ¡Ah!, eso suena a recuerdo bonito, profundo y lejano.
Dicen que la Negra Inés, mi bisabuela, era hija de un africano que pasó por aquellos llanos. No es que dicen, es que era verdad, porque cuando cien personas dicen lo mismo en un pueblo pequeño, es verdad. Aunque quizás yo nunca sabré el nombre de aquel abuelo africano, que era de los Mandingas. Así que yo termino siendo un Mandinga.
La Negra era la madre de mi abuela Rosa Inés Chávez, que nació entre india y negra. Porque, ¡mira!, el papá de mi abuela, de Rosa Inés, fue un italiano que se levantó a la Negra Inés y vivieron un tiempo juntos.
Tuvieron a Rosa Inés y a Ramón Chávez, que lo recuerdo.
Yo lo vi morir. Murió de un ataque, como decían antes.
El tío Ramón me hacía los papagayos. Estaba muy enfermo en un chinchorro y me dice: “Huguito, ayúdame a ir al baño, que estaba allá atrás, el excusado, pues. Yo lo llevo y le digo: “Tío, aquí es”. Y no, él siguió y llegamos casi a la cerca. Él no veía y cayó. Salí corriendo a llamar a la abuela: “Mamá Rosa, mamá Rosa, mi tío, tiene un ataque”.
Cuando vino un médico, que consiguieron no sé dónde, ya estaba muerto mi tío Ramón Chávez.

Se extrae de la compilación realizada por Orlando Aramás León y Jorge Legañoa Alonso.


domingo, 19 de mayo de 2013

LOS CUENTOS DEL ARAÑERO, HUGO CHÁVEZ FRÍAS: SACA VEINTE O CONSIDÉRATE RASPA´O



Cuando mi padre era mi maestro de cuarto grado, me consta que revisaba mi prueba una y tres veces, con mayor rigor que las otras. Yo a veces reclamaba justicia, tratamiento igual, pero no, mi padre era más duro conmigo. Así tenía que ser.
Fue una gran enseñanza para mí y mis hermanos. Me dijo: “Cuando tú no saques 20 considérate raspa’o”. Y una de las motivaciones que uno tenía, el fin de semana, el sábado, era ir a ver “Tin Tan”, “Chucho, El Roto”, “El Águila Negra”, todas esas películas de aquellos años en el único cine que había por todos esos pueblos, el Cine Bolívar de Sabaneta, que costaba un real. Mi papá nos llevaba, pero cuando yo no sacaba veinte, no iba al cine. No olvido que me perdí la película “Neutrón”, porque no saqué 20 en un examen, no sé cuál.
Lloré mucho, mi abuela me consolaba: “¡Ay, Huguito!”.

Se extrae de la compilación realizada por Orlando Aramás León y Jorge Legañoa Alonso.