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domingo, 4 de enero de 2015

THOMAS PIKETTY Y LA OLIGARQUÍA

Lo dijo la escritora Zadie Smith sobre La broma infinita de David Foster Wallace, el libro que todo estudiante de letras con serias aspiraciones de llegar a tener una vida sexual tenía que exponer en su habitación en los noventa. Pero bien podría haberlo escrito ayer mismo sobre El capital en el siglo XXI, la obra del economista francés Thomas Piketty, que tiene 700 páginas en su edición en inglés y 970 en la francesa. “Llevarlo debajo del brazo se ha convertido en la nueva herramienta de conexión social en ciertas latitudes de Manhattan” ha dicho The Guardian del libro, que se convirtió la semana pasada en el más vendido en Amazon y escala posiciones cada semana en la lista de best-sellers de The New York Times.
Y eso que Capital, como se le conoce por la tipografía de su edición estadounidense, que tiene un elegante diseño atemporal, no tiene nada de fácil ni en lo que dice ni en cómo lo dice.
En esencia, la tesis de Piketty, que tardó 15 años en amasar la gigantesca masa de datos que componen su libro, es que en el actual sistema económico la riqueza heredada siempre tendrá más valor que lo que un individuo pueda ganar en una vida. Que el capitalismo es, por lo tanto, incompatible con la democracia y con la justicia social. Que los muy ricos deberían pagar un mínimo de un 80% de impuestos y que hablar del 1% contra el 99% no es cosa de estudiantes y exaltados del movimiento Occupy sino un hecho incontrovertible.
Lejos de convertirle en un enemigo público por esas tesis que van en contra de la misma fibra del país, la élite cultural estadounidense ha adoptado a Piketty como su nueva mascota. Existe una cuenta de Twitter dedicada a subir fotos del economista y se pregunta “¿sexy o qué?”. El New York Times lo ha mencionado hasta en 6 artículos distintos en un solo domingo. El New York Magazine publicó la semana pasada un reportaje sobre su desenfrenado tour mediático y tanto se ha dicho sobre Piketty y su Capital que el Washington Post se burla con una pieza titulada: “Cómo escribir tu propio artículo de Piketty en diez cómodos pasos”. El punto 4 dice: "Si estás de acuerdo con él, llámalo un revolucionario". Y el 5: "Si no lo estás, di que es un ideólogo". Más curioso aún es el punto 7: "Haz referencia a su aspecto físico de una manera ligeramente perturbada".
Sin ser un bellezón, ni siquiera un dandi, Piketty, de 42 años, tiene las hechuras del profesor más popular del campus. Alguien como Chris Messina podría interpretarle en su biopic –véase cómo cumplimos aquí con todos los puntos del decálogo–. The New Republic dijo de él que “Parece más joven aún de lo que es y lleva un traje gris y una camisa con el cuello abierto, un guiño de estilo quizá a su compatriota Bernard Henri-Lévy”. Lo que no suelen mencionar esos artículos ni aparece en su perfil en la Wikipedia es un extraño episodio que saltó brevemente a los medios franceses en 2009, cuando el economista era asesor de Ségolène Royal. Su entonces pareja, la actual ministra socialista de Cultura Aurélie Filipetti, le denunció por agresión y más tarde retiró los cargos. Ahora, Piketty comparte su vida con otra economista licenciada en Harvard, Julia Cagé.
Uno de los seis artículos que The New York Times dedicaba a su nuevo hijo predilecto colocaba a Piketty en la genealogía de “intelectuales superstar”, esas figuras que sólo se dan una vez cada década y que consiguen aunar máximo rigor académico con una popularidad mainstream normalmente sólo asequible para una estrella del pop. Los sesenta tuvieron a Susan Sontag, los setenta a Christopher Lasch, los ochenta a Allan Bloom –“la versión universitaria de Gordon Gekko, el protagonista de Wall Street de Oliver Stone”– y los noventa a Francis Fukuyama. Según el Times, el siglo XXI estaba huérfano de figuras totémicas y se había conformado con divulgadores meramente espabilados, como Malcolm Gladwell, hasta que llegó Piketty. Lo que todos estos pensadores tendrían en común es que no sólo defienden una Gran Tesis, sino que además “capturan el zeitgeist y de alguna manera lo personifican”.
La Gran Tesis de Piketty es que la tendencia de todo rico es a hacerse todavía más rico porque el mercado le empuja inexorablemente y que esa ley inquebrantable arrastra a la sociedad hacia la oligarquía. El economista tiene buenas lecturas, como dicta la tradición francesa, y cita a Jane Austen y Honoré de Balzac para demostrar cómo en el siglo XVIII y XIX lo normal para las clases altas era no trabajar y sostener la riqueza familiar a través del matrimonio. Ahora ésta vuelve a ser la norma y creer en la meritocracia del capitalismo no es sólo ingenuo sino erróneo. Los periodos de creciente igualdad del siglo XX fueron un mero accidente, producto de las exigencias de la guerra, el poder del trabajo organizado, los impuestos, la innovación tecnológica y la demografía.
Si en su día Susan Sontag apareció en Zelig, de Woody Allen, interpretándose a sí misma, ¿cuál podría ser la consagración de Piketty como intelectual pop, a lo Slavoj Zizek? Por aquí apostamos porque aparezca citado en una letra de Jay-Z, ese otro maestro del zeitgeist. Y más ahora que su señora samplea manifiestos feministas de Zimamanda Adichie. Así que, a ver, ¿qué rima con Piketty?

Tomado de El País, el 04 de enero de 2015

sábado, 13 de abril de 2013

A VOTAR POR NICOLAS MADURO, POR EL HONOR DE CHÁVEZ Y POR EL AMOR A NUESTRO PUEBLO




Señala Roberto Hernández Montoya, en Aporrea, del 06.04.2013, que:
Son antiguas como la humanidad. Guerra mugrienta contra la población indígena a partir de 1492, de la que la propaganda conquistadora dijo que era pagana, bárbara, violenta, bruta, indolente, fea, traidora, etc. Justificaron así el peor holocausto recordado, en que mataron a decenas de millones y quienes sobrevivieron quedaron para una servidumbre atroz.
Guerra mugrosa contra la población trasplantada del África, esclavizada, calificada de maloliente, indolente, bruta, perezosa, fea, malvada, pendenciera, etc. Cómo se ensañaron con el Negro Miguel, por ejemplo.
Guerra nauseabunda contra la población judía: pagana, deicida, traidora, que ejecutaba ritos con criaturas que inmolaban de modos horripilantes. Se le recriminaron todos los males de Alemania. Te dejaba tu pareja y la culpa era de la judería. Era una raza degenerada y no sé cuántas imbecilidades más.

Así, nuestra Latinoamérica no ha estado exenta de tales bajezas e infamias desde el momento en que los españoles invadieron estas tierras.

Durante el siglo XX, esa guerra mugrienta logró adormecer a nuestros pueblos, retrasarlos, disminuirlos hasta llegar a embrutecerlos a través de una educación “fraccionada” (dedícate sólo a lo que estudias!), un bombardeo de shows visuales y auditivos que, bajo el pretexto de entretener, banalizan temas de relevancia para todos los ciudadanos del mundo, y una “información” mediatizada: sólo es conocido lo que interesa a los pequeños grupos capitalistas propietarios de los grandes medios de comunicación mundial!

Sin embargo, como si fuera un designio de la providencia, cada doscientos (200) años esta Patria Grande pare un gran hombre.

En una época fue Bolívar, y muchos fueron sus logros, pero que no pudieron consolidarse después de su muerte, posiblemente porque encontró un pueblo inmaduro frente a un poder oligarca muy anclado.

Recientemente, también en Venezuela, fue Hugo Rafael Chávez Frías, quien con coraje, disciplina, estudio y amor por su pueblo, se empeñó a consolidar la libertad de Venezuela y de la Patria Grande, de cara al neocolonialismo impuesto desde EEUU (mucho más atroz que el español de hace 500 años).

Los logros del Comandante no fueron pocos, y no es el propósito describir cada uno de ellos, pero el que se considera más trascendente fue el énfasis en “transformar el hombre” para su superación en lo colectivo y en lo individual, en contra de los intereses imperiales del Norte y de la burguesía criolla, cuyo único propósito siempre fue enriquecerse con los recursos del país a expensas de la mayoría del pueblo venezolano.

Esa ha sido la razón de los innumerables ataques que sufrió Hugo Chávez Frías, tal como lo expresa Roberto Hernández Montoya:
En más de 14 años hemos tenido una versión de guerra mugrienta en Venezuela y así que se acerquen las elecciones iremos viendo nuevas y más atroces bajezas contra el gobierno. Vendieron Corpoelec a la China; transfirieron $ 20.000.000.000 al Banco de Cuba; Chávez no murió en Venezuela sino en Cuba; cambiaron el féretro camino del hospital a la Academia Militar; fue embalsamado por unos italianos, ¿o eran rusos?, el 3 de enero 2013, a un costo de 880 mil dólares; 13 toneladas de oro fueron trasladadas del Banco Central a Cuba en un avión ruso. Y así sucesivamente.

Ahora, después de la desaparición física de Chávez (natural o inducida), todo un pueblo se enfrenta a una encrucijada histórica: SEGUIR IMPULSANDO EL PROCESO REVOLUCIONARIO, BOLIVARIANO, CHAVISTA Y SOCIALISTA DEL SIGLO XXI.

Es de preguntarnos, ¿el pueblo habrá aprendido lo suficiente del ideal transmitido de Chávez?, ¿habrá crecido lo suficiente para comprender la mentira de la oposición oligarca y esclavista?, ¿habrá internalizado la importancia de la disciplina para conseguir que los sueños de libertad se conviertan en realidad?, ¿será que ese pueblo logro entender la necesaria obligación de separar los intereses domésticos y particulares de los intereses del colectivo y patrio?, y ¿será que el venezolano se convirtió en el necesario pueblo aguerrido para empoderarse de los destinos de la patria, tal como fue planificado por el Comandante?

YO CREO QUE SÍ, aunque sea en una fase “adolescente”.

Esta teoría está por verificarse mañana, 14 de abril de 2013, a 11 años del golpe de estado que fuera asestado por la oligarquía criolla con el apoyo del Imperio del Norte (EEUU).

El 14 de abril de 2013, comenzará una nueva fase, un nuevo reto para la Revolución Bolivariana y para la libertad de los pueblos de Sur América y del Caribe.

Tengo toda mi confianza puesta en el gran pueblo Venezolano, y sé validará mañana en la noche; así como también tengo la esperanza de la capacidad de los líderes de la Revolución (entrenados y orientados por Chávez) para enfrentar y vencer todos los obstáculos que vendrán en los próximos año.

MAÑANA NOS TOCA A NOSOTROS, EL PUEBLO LLANO, DEMOSTRAR NUESTRA PROPIA TRANSFORMACIÓN Y CRECIMIENTO.

El país, la Revolución y nuestra propia libertad están en nuestras manos… SALGAMOS A VOTAR POR MADURO por el honor de nuestro Comandante, por la República Bolivariana de Venezuela y por la Patria Grande.

Seguiremos viviendo y venciendo!!!

domingo, 8 de abril de 2012

LA DIALÉCTICA Y EL MARXISMO


El primer aspecto que impone un enfoque dialéctico es que hay una diferencia entre esencia (verdad de las relaciones de explotación) y apariencia (forma en que se manifiestan), que moldea todo el sistema capitalista, relacionada con el carácter aparentemente "libre" de las relaciones de explotación económicas. En este sentido, Karel Kosik iniciaba hace muchas décadas su gran obra "Dialéctica de lo Concreto" afirmando que la dialéctica trata de la "cosa misma" pero hay que llegar a ella a través de un rodeo, destruyendo el mundo de la "pseudoconcreción" es decir toda una serie de prácticas que esconden la esencia de las relaciones sociales capitalistas, presentando como transparentes sus apariencias inmediatas, sacralizadas por el sentido común.
Desde este punto de vista, la dialéctica en el marxismo no se limita a un método de exposición progresivo de los contenidos en el cual los conceptos se van complejizando y reordenando a medida que se llega a una composición creciente de una totalidad. Para poder hacer esto es necesario un punto de partida dialéctico para la investigación (diferencia entre esencia y apariencia, de la que se deriva la necesidad de la ciencia) y a su vez una concepción sobre las relaciones entre la teoría científica y la práctica revolucionaria, en la cual la centralidad de este concepto filosófico-político moldea lo demás.
Creo que en cuanto al lugar de la dialéctica dentro del propio cuerpo teórico del marxismo las discusiones que se pueden hacer son relativamente limitadas, porque tiene mucho peso y los detractores del enfoque dialéctico se han visto obligados a retroceder hasta Spinoza o Kant o Galileo. Pero hay más debate en cuanto a las posibilidades de plantear la dialéctica materialista como base para una concepción (laica) del mundo. Labriola, seguido en esto por Gramsci, planteaba que "la filosofía de la praxis" era una concepción independiente de corrientes como la de Spencer, etc., al mismo tiempo que veía el marxismo como una teoría que "naturalizaba" la historia así como en otros ámbitos las ciencias habían ido estableciendo explicaciones materialistas y racionales de procesos que antes se consideraban originados por causas externas (divinas), en una relación que estableció asimismo Engels entre el marxismo y el desarrollo de las ciencias de la segunda mitad del siglo XIX. De esta forma, el marxismo (dialéctica incluida) queda ubicado como parte de un proceso de secularización, modernización y progresión de los desarrollos de las ciencias. Desde este ángulo, la apuesta de Engels tenía dos aspectos, ligar los descubrimientos del marxismo a los de las ciencias de su tiempo y fundamentar la necesidad de una sistematización desde el punto de vista de la teoría de los desarrollos de las distintas ciencias. Ambas cosas que la sociedad capitalista impidió precisamente por su lucha implacable contra el marxismo, en la cual su estrategia privilegiada es negarle carácter científico y separar "ciencia" (conservadora) de "ideología" (subversiva).
Si bien en la URSS antes de la burocratización se intentó retomar el programa de Engels (siguiendo en realidad un programa de trabajo planteado por Lenin) por lo que pude leer de la compilación de artículos de Deborin y el debate entre dialécticos y mecanicistas, que comentamos acá, Deborin defendió el enfoque de Engels sin desarrollarlo, es decir no dio fundamentos concretos de las proximidades entre los desarrollos de las ciencias y la dialéctica, con lo que quedamos más o menos en la misma y el aparato estatal soviético se dedicó a fundar una nueva escolástica que degradó el marxismo.
En este marco, se dieron movimientos diversos: vuelta a Marx, vuelta a Hegel, vuelta a Kant, etc., y se desarrollaron dentro y fuera del marxismo distintas posiciones sobre la cuestión de la dialéctica que Mihailo Markovic resumía del siguiente modo:
Existen tres concepciones de la dialéctica que en mi opinión deben desecharse:
a. La dialéctica como doctrina ontológica acrítica de las leyes universales de la naturaleza, de la sociedad y del pensamiento humano.
b. El otro extremo: total escepticismo respecto de las posibilidades de existencia de todo principio metodológico general o de supuestos teóricos sobre el mundo humano como totalidad.
c. Una especificación de la dialéctica tan estrecha que la reduce a una teoría y métodos especiales relativos únicamente a la historia humana, y que le niega posibilidad de aplicación a la naturaleza y a las ciencias naturales. (Dialéctica de la praxis, 1968).
La a. corresponde al stalinismo y sus "manuales" de filosofía. La b. abarca un amplio espectro de posiciones, científicos de profesión (Markovic pensaba en ellos principalmente), corrientes irracionalistas, post y también academicistas que, permeadas del "giro lingüístico" se cierran sobre los discursos y pierden su relación con la realidad como fundamento de hacer algún tipo de ciencia. La c. a posiciones como la de Lukács y Sartre (en cierta forma Gramsci se ubica en un espectro parecido, pero su posición se parece más a la de Markovic que a la de Lukács).
Creo que en la actualidad prima el punto de vista englobado en b. De hecho en las facultades se enseña en la carrera de filosofía que el de la ciencia es un discurso similar al de la religión y tiene muchísimo peso el enfoque "lingüístico" de lo que es la verdad científica, etc.
Contra este punto de vista predominante, cabe reivindicar un marxismo dialéctico en el que este componente (la dialéctica) se expresa a varios niveles: crítica del fetichismo y la pseudoconcreción de la sociedad burguesa, centralidad de la praxis como subversión de la vieja concepción de lo que es la filosofía, método de exposición y progresión de conceptos y contenidos hacia una totalidad, fundamentos de una concepción laica del mundo. En los aspectos en que esto depende directamente del cuerpo teórico del marxismo, los avances son más claros y palpables. En los que depende de la confluencia del marxismo con disciplinas controladas por la burguesía, es más difícil. Creo que en parte es por eso que no existe (y por el momento no podría existir) un Anti-Dühring del siglo XXI, en la justa medida de exposición metódica que puede atribuírsele (no deja de ser una obra polémica).
Omar Montilla, Choroní, Edo. Aragua, VENEZUELA

domingo, 15 de enero de 2012

REFORMA A LA LEY ORGÁNICA DEL TRABAJO


LAS DOS POSICIONES ANTAGÓNICA FRENTE A LA PROPUESTA DE REFORMA DE LA LEY ORGÁNICA DEL TRABAJO: LA POSICIÓN DEL CAPITALISMO OPOSITOR Y LA DEL SOCIALISMO PATRIO

En este momento, las opiniones en torno a la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo (LOT) se dividen en dos bandos: los que la adversan y señalan que no es pertinente hacerla en época de elecciones,  y los que la defienden y aseguran que hay que adecuarla a la Venezuela  de ahora, que atraviesa por un proceso revolucionario.
El profesor de Derecho del Trabajo, de la Escuela de Derecho de la UCV, León Arismendi,  asegura que discutir una reforma a la Ley Orgánica del Trabajo en año electoral "es absolutamente inconveniente para todo el mundo, ya que los cambios legislativos en materia laboral deben hacerse con objetividad, mucho más cuando el proponente es un candidato presidencial, lo que nos lleva a pensar que este tiene un interés electoral en sacar provecho".
El diputado Francisco Torrealba (Psuv), miembro de la comisión presidencial encargada de redactar la ley, contesta: "Los que dicen que la nueva Ley Orgánica del Trabajo se va a realizar en un año electoral son los mismos que siempre se han opuesto a las reformas de esta ley. No pareciera que son habitantes de este país, pues es un clamor de los trabajadores. Nadie, en su sano juicio, puede oponerse a la LOT".
Arismendi discrepa, asimismo, del contenido ideológico de la reforma, lo que le agrega un sesgo a la discusión. "Los proponentes de la nueva Ley del Trabajo dicen que debe adecuarse o estar adaptada a la transición, hacia el socialismo, y eso no está en la Constitución actual".
El diputado Torrealba rebate este argumento: "Puedo decir que no tiene un sesgo, sino un alto contenido ideológico socialista, de transformación y justicia social que posibilita que se genere un texto hacia la transición  para evitar la explotación capitalista que se ha hecho del trabajador".